Joan Ribó: «El cambio climático comienza a tensar la situación hídrica y alimentaria»

Joan Ribó es una voz autorizada en Compromís. Además el exalcalde de Valencia, es una figura relevante en cuestiones medioambientales de las que hizo bandera durante sus dos mandatos en la capital valenciana.  Ribó participó en la consecución del reconocimiento de Valencia como Capital Verde Europea 2024 (primera ciudad mediterránea en logralo) y también en que ésta fuera pionera en España, en 2022, en integrar la red de Ciudad Humedal (de un total de 43 ciudades en todo el planeta).

Usted inició el camino hacia la capitalidad verde europea de València, ¿Cómo surgió esta oportunidad? «La oportunidad es una consecuencia del trabajo sostenido que el Ayuntamiento viene desarrollando durante años en los temas medioambientales y de sostenibilidad desde 2015. En múltiples aspectos desde la alimentación sostenible de la que fuimos capital en 2017, pasando por los cambios en iluminación para reducir el consumo eléctrico, los cambios en movilidad con objeto de aumentar la movilidad sostenible (andar, bicicleta) y el transporte público y disminuir el uso del coche privado, con la protección de la huerta y la defensa de la Albufera, con la plantación de árboles en las calles de la ciudad».

«En definitiva un conjunto de políticas pensadas con criterios medioambientales que nos llevaron de forma natural a la presentación de nuestra candidatura que resultó ganadora precisamente por ser el resultado de estas políticas y el compromiso de seguir en su desarrollo», añade Ribó.

Habitualmente pensamos mucho en los gobiernos centrales y los ministerios, pero la mayor parte de los ciudadanos viven en grandes ciudades. «Más de la mitad de la población mundial vive en ciudades. En consecuencia o nos planteamos seriamente como reducir los impactos medioambientales de las ciudades o es imposible abordar con garantías éxito este problema. Las ciudades son grandes consumidoras de energía, alimentos y materiales de todos los tipos», indica el ex dirigente de Compromís.

Ribó señala que los grandes núcleos urbanos «producen asimismo gases contaminantes, aguas residuales y residuos sólidos a los que es necesario hacer frente y dar respuesta. He hablado ya de los temas de movilidad y su gran repercusión en el consumo de energías fósiles y producción de gases contaminantes y de efecto invernadero. Es necesario avanzar mucho más en el tema de los residuos sólidos y por esto introdujimos el contenedor de materia orgánica con objeto de compostar estos residuos y reintegrarlos a los ciclos naturales en vez de que acaben en un vertedero. Hay que terminar el ciclo de las aguas residuales para reintegrarlas al sistema de regadío una vez purificadas adecuadamente mediante sistemas terciarios. Se ha empezado pero queda mucho por hacer en la captación de energía solar para autoconsumo en los techos de las ciudades y en la mejora de los aislamientos térmicos de las viviendas. La reducción del impacto medioambiental debe ser un elemento transversal de todas las políticas municipales».

La responsabilidad ciudadana

En opinión de Ribó la ciudadanía está «mayoritariamente concienzada. Con mucha frecuencia la ciudadanía va por delante de las mismas actuaciones de las autoridades aunque también hay que tener en cuenta que existen reacciones negativas cuando una medida de este sentido perjudica los intereses de algún sector».

En cuanto a los obstáculos que ha encontrado en su paso por la alcaldía para aplicar políticas verdes desgrana que «las medidas de carácter medioambiental chocan con los intereses personales de algun grupo de personas. Por ejemplo: Siempre que se ha hecho un carril bici ha habido protestas por la pérdida de espacio de aparcamiento de coches. Es cierto que el espacio público es limitado y si se usa para carril bici hay que limitar el espacio para coches, normalmente de aparcamiento. Aunque en ningún país del mundo existe el derecho a aparcar en una calle también es cierto que uno no puede subirse el coche a su piso y es preciso buscar soluciones. Algo parecido ocurre con la conversión de calles con circulación de coches en calles peatonales o en muchos otros temas».

En el debe de su paso por el Ayuntamiento de Valencia señala que «me hubiera gustado renaturalizar el nuevo cauce del rio Turia como se ha hecho en muchas ciudades españolas y de todo el mundo. No hubo tiempo y tuvimos que conformarnos con la aprobación de un caudal ecológico para este rio. Espero que en el futuro se consiga y sea un pulmón para Valencia sur y los pueblos colindantes».

La situación de La Albufera

Ribó asegura que «no puedo evitar la comparación con Doñana o el Mar Menor para decir con orgullo que la situación es mucho más favorable. Hasta los flamencos lo han entendido así al emigrar masivamente de Doñana a la Albufera. La mejora de la transparencia de las aguas de la Albufera que vimos en 2022 es un indicador de que la situación es de mejora paulatina».

Además indica que «el Plan de cuenca del Júcar por vez primera contempla una aportación específica de agua para el lago Pero queda mucho por hacer. A la Albufera siguen yendo aguas contaminadas que exigen una nueva depuradora que estaba proyectada en la zona de Alcasser y ahora no sabemos que ocurrirá. La depuradora de Pinedo vierte al mar aguas a medio depurar que tratadas adecuadamente podrian contribuir a mejorar la situación hídrica de la Albufera».

El año 2023 fue el más caluroso desde 1850 ¿Hemos superado el debate de si el cambio climático es una realidad? «Muy mayoritariamente si. A nivel científico también aunque dicen que hay dos premios Nobel que opinan lo contrario. Por desgracia en Valencia tenemos un concejal de Vox que predica lo contrario y ha merecido la desautorización de la Unión Europea. Pero no hay que preocuparse. Continua habiendo personas que siguen creyendo que la Tierra es plana o que hacen una procesión para que llueva. Creo que hay que aceptarlo como manifestaciones extremas de la biodiversidad».

«Hay algo que quizás nos debe preocupar más. La de aquellas personas, empresas o instituciones retardatarias frente a cualquier medida de lucha contra el cambio climático. Por desgracia nos queda poco tiempo para afrontar el problema con garantías de resolverlo antes de que se convierta en un problema de máxima gravedad», puntualiza.

La aplicación de cuestiones de la Agenda 2030 en València es una cuestión que está por desarrollarse: «Sinceramente me gustaría ser optimista de cara al futuro pero con los gobiernos que tenemos no va a ser fácil. Vox, presente en el gobierno local y autonómico, define la Agenda 2030 como una de las siete plagas bíblicas que están destrozando España, Europa y el mundo entero. El indicador de pobreza por ejemplo lleva unos años que ha cambiado su tendencia a disminuir y está teniendo un crecimiento llamativo y terrible. La situación geopolítica de la Unión Europea nos exige más presupuesto de defensa y menos endeudamiento. El cambio climático comienza a tensar la situación hídrica y alimentaria. En definitiva, me gustaria ser optimista pero…».

Artículo de Richard Escriche.

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