Jorge I. Brotons: “En Bonnysa hemos hecho posible que sostenibilidad y productividad vayan unidas”

La empresa hortofrutícola, con sede en Sant Joan d’Alacant, cultiva y comercializa uva, tomate, plátano y papaya, además de productos de IV gama -vegetales, frutas y hortalizas frescos sin tratamiento térmico preparados, lavados y envasados- y V gama -cocinados y listos para el consumo- que produce en Alicante. Sus cultivos, ubicados en Alicante, Murcia y Tenerife, optimizan “recursos e inversiones”. “En Bonnysa hemos hecho posible que sostenibilidad y productividad vayan unidas”, asegura su director comercial, Jorge I. Brotons, en una entrevista con InfoSOS.

Como ejemplo, pone las plantas de cogeneración con las que generan calor y energía y filtran en un catalizador los gases producidos por la combustión para reintroducirlos en los cultivos como CO2 puro. “De este modo suministramos a la planta una potente herramienta que durante la fotosíntesis le facilita producir más y con mayor calidad. En otras palabras, este gesto nos permite ahorrar 9M de kg de CO2 a la atmósfera y aumentar nuestra productividad un 30% en cultivos como el tomate”, revela el directivo.

Por otra parte, “estamos poniendo placas fotovoltaicas en todas nuestras instalaciones de manera progresiva. Perseguimos el uso de energía limpia y reducir la dependencia energética”, explica. “Esto lo combinamos con un control exhaustivo de los niveles de humedad bajo los invernaderos, con el consecuente mantenimiento de la temperatura, y con el uso de unos niveles de calefacción de mantenimiento de clima con gasto muy controlado”, añade.

“Productos como los tropicales y en concreto la papaya, cuentan ya con un ahorro del 70% de la huella de carbono con respecto a los que proceden de ultramar”, apunta el responsable comercial.

En cuanto al ahorro de agua “sólo realizamos riego por goteo y muchos de los cultivos son en hidropónico – una práctica que prescinde de la tierra y la sustituye por una solución de agua enriquecida con nutrientes- con el consecuente ahorro hídrico y la posibilidad de recuperación de aguas”, explica Brotons. El uso de fibras de coco, que no retienen agua y facilitan su drenado, y la captación de aguas pluviales “nos permiten autoabastecernos en torno al 37%”, señala el ejecutivo.

Bonnysa también inició hace años un proceso para que los envases fueran “100% sostenibles”, asegura Brotons. Por eso los de cartón “tienen el sello FSC que garantiza que la materia prima viene de bosques cultivados o que luego se repueblan en una ratio de tres a uno” y utilizan “tintas vegetales”, explica.

En los plásticos “hemos rebajado los gramajes cuando no pueden ser sustituidos por otras opciones y hemos garantizado que sean 100% reciclables”, dice el directivo. Y apuestan por sustitutivos. “Por un lado biodegradables y compostables y por el otro, nuevos materiales como el biobasado (procedente de biomasa), donde hemos sido pioneros en su uso en nuestro tomate rallado bio, un material que no procede de fuentes fósiles”, detalla.

En el control de plagas, la compañía aplica “estrategias mixtas” utilizando “nuevos productos fitosanitarios más efectivos y responsables, junto con la combinación de insectos en el control biológico, es decir, bichitos que se comen a otros bichitos”, asegura.

Esta política va en línea con la demanda. “El consumidor no solo es consciente de estas cosas, sino que las exige. Queremos un producto de sabor, calidad y seguridad que sea lo menos invasivo posible para el medio ambiente”, concluye.

Artículo de Kati Ferrero

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