Jorge Mataix-Solera: “La inversión en gestión forestal para la prevención de incendios incluye dotar de medios a los pueblos para revitalizarlos”

El catedrático del Área de Edafología y Química Agrícola de la Universidad Miguel Hernández de Elche y presidente de la Sociedad Española de la Ciencia del Suelo, Jorge Mataix-Solera, considera que para proteger los bosques “hay que invertir en gestión forestal para la prevención” y eso incluye “dotar a los pueblos de más medios para revitalizarlos y que tengan un mayor desarrollo”.


En la práctica es “considerar si los que vivimos en las ciudades tenemos que pagar más impuestos para compensar los servicios ecosistémicos que están generando agricultores por cultivar una zona en el entorno de la interfaz rural forestal” porque “realmente ellos están generando un beneficio a toda la sociedad”, explica este investigador, especializado en suelo y el impacto de los incendios forestales.


En el grupo incluye a ganaderos y a quienes utilizan biomasa forestal como combustible “porque evitan el riesgo de un incendio catastrófico. No hablamos de deforestar el bosque para crear biomasa, sino de utilizar lo necesario para reducir el riesgo”, aclara.


Estas actividades están directamente relacionadas con la generación de un paisaje en mosaico por el que aboga “con más usos del suelo, siempre que sean sostenibles y no rompan el ecosistema” para reducir la continuidad y acumulación de masa forestal en zonas de alto riesgo, que existe “por el abandono del medio rural y de los usos forestales”. Especialmente ahora que el cambio climático se suma a este cóctel explosivo de décadas de abandono del campo.


Este paisaje en mosaico es la mejor protección contra los incendios devastadores, “que son un gran problema social, económico y medioambiental, y últimamente también de seguridad civil porque hay una interfaz urbana forestal muy extensa”, afirma.


Mataix-Solera, que ha trabajado en la recuperación de suelos afectados por incendios forestales, establece diferencias en función del daño que generan. “Sabemos que el fuego no es ni bueno, ni malo. Es un factor natural y, además, es necesario, porque para el bosque mediterráneo es parte de su dinámica y naturaleza. Lo que tenemos que hacer es intentar reducir el número de incendios originados por causas humanas”, y “tratar de cambiar el escenario para evitar aquellos que son catastróficos por intensidad y extensión”, dice.

Con respecto a la forma de actuar tras un incendio recomienda “primero hacer un buen diagnóstico, tener en cuenta los factores del incendio, y solo intervenir si es necesario”. Entre los factores está el tipo de incendio, la época, la edad de los árboles, el histórico de fuegos, si es una zona en pendiente, el tipo de suelo, y hay riesgo de lluvias torrenciales, etcétera.


Por el contrario, apunta que la extracción masiva de madera quemada en un suelo vulnerable y recién quemado, utilizando maquinaria pesada para el arrastre de troncos “suele causar un impacto negativo, y te diría que, a veces, es incluso peor que el incendio, aunque no se puede generalizar”, concluye.

Artículo de Kati Ferrero.

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