Jorge Muñoz: «El concepto de muebles que pueden evolucionar y son sostenibles tiene un gran futuro»

Jorge Muñoz Zanón es un recién graduado en Ingeniería en Diseño Industrial y Desarrollo de Productos. A sus 22 años se encuentra cursando el Master in Design for Emergent Futures en IAAC (Institute for Advanced Architecture of Catalonia) donde se centra en la investigación desde el diseño. Participó en un de los cuatro proyectos premiados por la Unesco (un mueble multiusos) dentro de la categoría de diseño de un futuro sostenible.

El proyecto Slow Furniture (Mueble lento) «aborda el diseño de mobiliario sostenible y emocional mediante una metodología que incluye la definición del proyecto, investigación previa, diseño conceptual, diseño de detalle y presupuestación. Desde la contextualización del problema de residuos de mobiliario hasta el desarrollo de propuestas que fomentan la economía circular, el proyecto se centra en crear muebles evolutivos que acompañen a los usuarios a lo largo de su vida», señala Jorge Muñoz.

Desde esta perspectiva Jorge indica que «la investigación abarca aspectos como ergonomía, materiales, y normativas, culminando en la elaboración de prototipos que reflejan un compromiso con la sostenibilidad y la creación de un vínculo emocional con el usuario».

Las aplicaciones a la vida cotidiana de este proyecto (cuyo nombre completo es Slow furniture: disseny d’un moble evolutiu, durador i emocional), indican una renovación en «el concepto de muebles que pueden evolucionar y son sostenibles tiene un gran futuro en distintos campos. En el hogar, podría cambiar cómo vemos los muebles, con productos que se adaptan y crecen con nosotros, creando una conexión más profunda. Este enfoque también podría usarse en escuelas para mejorar la forma en que los niños aprenden sobre sostenibilidad, y en hospitales para ofrecer comodidad a los pacientes».

«Además, podría transformar los espacios públicos y oficinas, haciéndolos más adaptables y ecológicos. La tecnología podría jugar un papel importante, permitiendo personalizar los muebles a nuestro gusto y necesidades, haciéndolos parte esencial de nuestro estilo de vida. Este proyecto no solo busca reducir residuos, sino también cambiar nuestra relación con los objetos que usamos, poniendo en el centro la sostenibilidad y el valor emocional», explica Jorge.

Reconocimiento social, no económico

En cuanto a las consecuencias del galardón de la Unesco Jorge destaca que «lamentablemente no ha habido ningún tipo de remuneración económica. Por desgracia, los estudiantes de carreras creativas/técnico-creativas tenemos que acostumbrarnos a participar en concursos/premios en los que la remuneración es poca o nula. Considero que es un poco triste que no se valore tanto todo el esfuerzo que hay detrás de todos los trabajos presentados a estas competiciones pero al final te ves obligado a aceptarlo y participar en ellos ya que este tipo de certificados llenan tu urriculum/portfolio».

El periodo de formación para Jorge todavía sigue activo. «Actualmente estoy realizando un máster en el que me centro en la investigación utilizando el diseño como herramienta. Dentro de este máster, trato de enfocar cada proyecto en torno a la sostenibilidad, ya que considero que, como diseñador e ingeniero, tengo la responsabilidad de diseñar para el futuro».

En cuanto a las perspectiva de su futuro profesional el joven diseñador explica que «gracias a este proyecto, sé que en el futuro me gustaría poder trabajar en algo relacionado con la sostenibilidad pero todavía me encuentro redescubriendo áreas de interés dentro de este término tan amplio». Esperemos que así sea.

Artículo de Richard Escriche.

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