Jorge Olcina: “Alicante es un buen laboratorio de lo que es el cambio climático en la cuenca del Mediterráneo”

Un clima menos confortable en verano, precipitaciones más irregulares que influyen en la planificación del agua, o eventos extremos más frecuentes, como olas de calor o granizadas, convierten a la provincia de Alicante “en un buen laboratorio de lo que es el cambio climático en la cuenca del Mediterráneo”, dice Jorge Olcina, catedrático de Análisis Geográfico y director del Laboratorio de Climatología de la Universidad de Alicante.

“El Mediterráneo es una región riesgo de cambio climático” y “podemos hacer acciones de mitigación y de adaptación. Si no lo hacemos, los efectos en los próximos años y décadas serán peores”, advierte en una entrevista con InfoSOS.

Alicante registró en 2023 el otoño más seco de los últimos 40 años y fue un año récord en olas de calor o noches tropicales. “Ya sabemos que nuestro clima no va a ir a mejor, pero no estamos actuando al ritmo que deberíamos, ni para mitigar, ni para adaptar la actividad económica: no hay un plan de acción para el gran reto de la humanidad en este siglo”, asegura este experto.

Sobre la planificación del agua en España propone que sea “cada vez menos dependiente de la lluvia porque es más irregular”, una situación que afecta a los trasvases. Un modelo alternativo implica impulsar la circularidad del agua, con una mayor calidad en la depuración y mayor reutilización, “y puntualmente la desalación para garantizar abastecimientos”, explica.

“Los trasvases y la desalación son políticas de oferta para satisfacer una necesidad”, y lo que hay que hacer es “una muy buena gestión del agua que gastamos en el campo, en la industria y en la ciudad y, si sigue faltando agua, buscar las alternativas ambientalmente más sostenibles y económicamente más viables”, añade.

Con respecto a la reducción de las emisiones de CO2, aboga por “cumplir lo que firmamos internacionalmente” y por cambiar “el modelo energético”. Esto implica “ir preparando la economía a este escenario climático” que supone “un reto importante en inversiones, movilización política y social, de los sectores económicos … porque el cambio climático es el cambio de un modelo basado en combustibles fósiles”, dice. Son décadas de trabajo donde hay que “estar bien liderados y tener motivación desde la política”, señala.

Europa marca plazos y objetivos en la lucha contra el cambio climático, pero el papel de otras administraciones es importante. Olcina recuerda la Ley de Cambio Climático de la Comunidad Valenciana que “obliga a los municipios a hacer planes de adaptación que son la hoja de ruta para diseñar la ciudad, adaptar la economía local, la educación”. De momento, “solo hay 1 ó 2 ejemplos en toda la Comunidad”, revela.

“Lamentablemente este cambio climático no lo tiene interiorizado la política que es la locomotora que mueve las sociedades democráticas modernas”, asegura. Y menciona países europeos donde diseñan las ciudades “teniendo en cuenta el cambio climático, haciéndolas más verdes en las azoteas, fuentes en las calles, arbolado para la sombra…”. “Hay que empezar a trabajar” porque “el negacionismo ya no juega este partido. La ciencia con sus datos es evidencia y el negacionismo es creencia y el cambio climático es un proceso avalado en datos científicos”, concluye.

Artículo de Kati Ferrero.

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