Jorge Olcina: “Hay que sembrar en los más jóvenes la semilla de que no podemos mantener este modelo de crecimiento”

El catedrático de Análisis Geográfico Regional de la Universidad de Alicante y una de las máximas autoridades en clima de nuestro país, Jorge Olcina, considera que “en 2025 la materia de Medio Ambiente, que estaba en segunda división, está adquiriendo un protagonismo socioeconómico que la hace imprescindible” porque “la educación es la pieza básica que puede cambiar la mentalidad de la sociedad”.

En su ponencia ‘Educación y comunicación del riesgo y del cambio climático: algunas pautas’, impartida durante la VI Jornada de Didáctica de la Geografía celebrada en la Sede Universitaria Ciudad de Alicante, Olcina recordaba que el cambio climático obliga a cuatro cambios básicos. “El de la planificación territorial, del agua, a la adaptación de las actividades económicas, especialmente el turismo y agricultura, y a la planificación de la emergencia que hay que revisar.

Es un cambio profundo y de ahí la importancia de la educación. “La semilla que hay que ir sembrando es decirles a las capas más jóvenes que no podemos seguir con el modelo de crecimiento que estábamos llevando”, explicó.

Con estos mensajes, Olcina (a la derecha de la imagen) ponía en valor la enseñanza del clima y el cambio climático en las aulas para poder hacer frente “a mecanismos externos, como los medios digitales o redes sociales, que a veces no contribuyen a difundir la verdad”. “El cambio climático es una evidencia: no hay resquicio para el negacionismo”, afirmó.

Y defendía el papel relevante de los educadores en primaria y secundaria. “La pieza clave es la razón, la evidencia científica”, aseguraba Olcina, “y es importe no caer en estereotipos o en expresiones dramáticas que escuchamos. Y lo mismo pasa con los riesgos. Por sí misma, una Dana no crea un desastre, porque los desastres se generan ocupando mal el territorio, no enseñando a la población cómo actuar en una emergencia o no teniendo mecanismos de avisos”, dijo.

Enseñar clima y cambio climático en las aulas “debe estar basado en la verdad científica, en los datos y yendo a fuentes oficiales”, según el investigador, que también recomendaba destacar, junto a lo negativo buenas prácticas; impartir la enseñanza desde el compromiso ético; y que esta formación se extienda a las familias. Otro consejo era evitar los extremos. “Tan malo es el negacionismo como el extremismo climático. Tenemos que apostar por el punto medio de la ciencia porque el dato científico es el que me dice cómo está algo y si evoluciona bien o mal”, afirmaba.

Además, animaba a preparar apuntes propios, educar en buenas prácticas y ser conscientes de que es un proceso con incertidumbres. Y abogaba por mantener las políticas de reducción de emisiones que causan el cambio climático, modificando el modelo energético, aunque suponga un coste económico “porque es posible ese desarrollo económico sin combustibles fósiles”, concluyó.

Artículo de Kati Ferrero.

InfoSOS, por un mundo sostenible.