Jorge Sánchez (ANSE): «El cambio climático supone en este momento un riesgo enorme para la civilización»

La Asociación de Naturalistas del Sureste, ANSE, ha cumplido ya 50 años de vida, lo que la convierte en una de las asociaciones ecologistas más antiguas de España. Con ese medio siglo de historia a cuestas, hemos hablado con uno de sus biólogos técnicos, Jorge Sánchez, de cómo han cambiado desde entonces el entorno y la conciencia ecológica.

Echando la vista atrás, para Jorge Sánchez “el cambio ha sido brutal en todos los niveles”. Incide ante todo en “la degradación general del medioambiente y la pérdida de biodiversidad y calidad ambiental” que sufrimos ahora mismo, hasta el punto de considerar que “el cambio climático, las especies invasoras y la crisis de biodiversidad suponen en este momento un riesgo enorme para la civilización”. “En aquellos momentos, con el desarrollismo y vislumbrando la democracia, pensábamos que íbamos a vivir mejor, y ahora la perspectiva es la contraria”.

Pero, en la otra cara de la moneda, señala también que precisamente esa degradación general del entorno ha generado como respuesta un enorme desarrollo de medidas y de normativas en pro de la protección y conservación del medioambiente. Así, recuerda, por ejemplo, que “en aquellos años era impensable la cantidad de áreas protegidas con las que contamos hoy”.

También el perfil de los primeros asociados ha cambiado mucho. “Antes era gente que se unía por una afición común y ahora es más global, más de intervención y de implicarse en la protección y restauración del entorno y de cómo conseguir mejorar la vida de las personas”.

En el caso de ANSE también fue así. El interés común de unos amigos por la naturaleza y en particular por la observación de las aves fue lo que les llevó a fundar la asociación en 1973. Ese carácter naturalista de entonces ha ido con el tiempo transformándose más en acciones concretas de protección, divulgación e investigación en todo el sudeste, en las provincias de Alicante y Murcia.

Define toda esa enorme zona como “un territorio tremendamente frágil y tremendamente valioso, con una densidad de población enorme y con una economía activa, dinámica y potente”. Y todo eso se nota en los recursos hídricos. Tenemos poca agua”. De ahí que su mayor reto sea “plantear qué agricultura vamos a tener en el futuro para que sea rentable, pero también sostenible”. En ese sentido, ahora mismo trabajan en varios proyectos para encajar la sostenibilidad en la agricultura tanto en la cuenca del Mar Menor como en El Hondo de Elche y Crevillente. En este último caso, están trabajando también en el Proyecto Life Cerceta pardilla para aumentar el humedal y revertir el riesgo de extinción de esta ave.

Sobre la implicación cada vez mayor del mundo empresarial en la sostenibilidad, considera que “el sector privado tiene también una responsabilidad enorme y con carácter voluntario puede hacer más. Pero hay un riesgo de perversión si esa colaboración evita el cumplimiento de las obligaciones y se queda en una estrategia de greenwashing. Si van a ir más allá, perfecto, pero si no, solo es postureo”.

Respecto al futuro, Jorge Sánchez admite una actitud un poco “contradictoria”. Por un lado, se muestra “pesimista porque no avanzamos a la velocidad necesaria”, pero al mismo tiempo reconoce que esa no es la actitud “porque el pesimismo inmoviliza y aún queda mucho por hacer”. Por lo que acaba nuestra charla animando a la gente “a que se sume y participe activamente en actividades de conservación del medioambiente y la naturaleza”.