José Luis Pastor (investigador de SURESOIL): “La erosión del suelo puede afectar a la productividad de los campos de cultivo”

Uno de los principales retos ambientales actuales se halla en la degradación del suelo y la acumulación de sedimentos en sistemas fluviales y costeros. La Universidad de Alicante forma parte del proyecto europeo SURESOIL (Soluciones sostenibles y resilientes para el control de la erosión del suelo y la gestión de sedimentos). Es una iniciativa de investigación internacional, que se alinea con las principales estrategias europeas, como el Pacto Verde Europeo y la Estrategia del Suelo para 2030.

El proyecto, financiado por el programa Horizonte Europa, inició oficialmente la actividad este 2026 y tendrá una duración hasta 2029. La University of Warwick es la entidad coordinadora del proyecto, y en su reunión inicial congregó a representantes de las once instituciones científicas participantes, procedentes de Europa y Asia. José Luis Pastor Navarro es el investigador principal del proyecto en la UA y profesor del Departamento de Ingeniería Civil.

La Universidad de Alicante lidera el primer paquete de trabajo de este proyecto colaborativo, que integra conocimientos en geociencias, ingeniería civil, ciencias ambientales y análisis de datos. ¿Cómo se va a repartir esa monitorización de los puntos críticos?

Suresoil es un proyecto para buscar soluciones sostenibles para el control de la erosión del suelo y la gestión de sedimentos, y que busca fomentar las relaciones a nivel interdisciplinar y intersectorial. Interdisciplinar, porque hay diferentes áreas de investigación involucradas, más enfocadas a la ingeniería civil, como seríamos nosotros. Otras son más soluciones a nivel de ecología, de ciencias naturales. Pero la mayoría de los investigadores son del Departamento de Ingeniería Civil de la Universidad de Alicante, como yo, aunque también hay investigadores del Departamento de Física, Ingeniería de Sistemas y Teoría de la Señal, y también del Departamento de Ecología. Hay 11 instituciones socias a nivel global, no solo dentro de la Unión Europea
En el caso de Europa, hay del Reino Unido, de España está también la Universidad de Valencia, Italia, Grecia, y también hay universidades de Japón, de China y de Tailandia. Además, se busca la intersectorialidad, porque dentro de las instituciones socias hay no solo universidades y centros de investigación, sino también empresas. Es decir, lo que se busca es que la investigación que se realice después tenga su impacto a nivel social, y por eso se involucra a empresas que al final son las que ponen el día a día en la implementación de estas soluciones.

            Hay tres paquetes de trabajo dentro de lo que es el proyecto, el que lideramos la Universidad de Alicante, enfocado en la cartografía de alta resolución y seguimientos de puntos críticos de erosión, transporte de seguimientos… Participamos en la ingeniería civil, también la fusión de datos espaciales, como imágenes de satélite, fotografías aéreas, datos para integrar con mediciones in situ, como pueden ser sensores de la humedad, del campo, temperatura, etc. Luego hay otro paquete de trabajo de ensayos de laboratorio de modernización de la erosión del suelo bajo condiciones extremas, y un tercer paquete, aparte de un paquete cuarto de transferencia de conocimiento, que son soluciones basadas en la naturaleza para el control de la erosión y la gestión de sedimentos.
            En los diferentes paquetes intervienen especialistas en mapeo o en cartografía, en técnicas de teledetección, como satélite, LIDAR, fotografías aéreas, etc. Especialistas en ensayos de laboratorio, de gestión de suelos, hay una parte importante de ecología, también para caracterización del suelo y, en cuanto a las soluciones basadas en la naturaleza, está también lo que se suele llamar biomateriales, que al final provienen de la madera, biopolímeros, etc.

¿De qué forma determinar la erosión de los suelos es importante para saber cómo se reduce su fertilidad o los impactos que ésta puede suponer para la calidad del agua?

La erosión es un problema creciente. Hay estadísticas oficiales que arrojan que el 60% de los suelos a nivel europeo están afectados en mayor o menor medida por la erosión. Eso, unido a que cada vez parece que hay episodios climáticos más extremos, desde lluvias torrenciales ­-que siempre ha habido, pero parece que la cadencia es mayor ahora-, incendios, etc., favorecen estos procesos de erosión, y todo ello hace que haya que estudiar no solo un punto de vista estático, sino cómo evoluciona el suelo con todos estos cambios.

¿Y cómo puede influir la erosión en la alimentación, por ejemplo?

Puede afectar a la calidad del agua, o la erosión de los campos de cultivo puede también afectar luego su productividad. Se estudia la erosión de todo tipo de suelos, también de laderas, por ejemplo, de obras civiles que se puedan hacer, que al final pueden aportar sedimentos. Porque la gestión de los sedimentos es una parte también del proyecto, que esos sedimentos vayan a parar a otros lugares puede colmatar algunas zonas, con lo que también es importante.

¿Qué calidad es la que tenemos aquí en los suelos de la Comunidad Valenciana, y cómo están influyendo las inundaciones, la sequía o los incendios forestales?

Bueno, la Comunidad Valenciana se encuentra en una zona con un clima, una geología y una vegetación que hacen favorable la erosión y es algo en lo que precisamente queremos profundizar. La erosión se puede producir a lo largo de muchos años, pero se acentúa mucho en episodios climáticos extremos. Por ejemplo, en la dana de Valencia se vio la gran erosionabilidad que generaron esas avenidas tan grandes de agua. Tienen mucha energía y eso obviamente fomenta o incrementa la erosión y se vieron zonas de cultivo completamente arrasadas, donde había desaparecido el suelo, por así decir, que se estaba utilizando para cultivar. Otras erosiones hasta generaron el colapso de puentes. Con lo cual, efectivamente, los episodios extremos de lluvia generan erosiones muy importantes que causan daños en muy poco espacio de tiempo. Y también los incendios al final favorecen que, con las lluvias siguientes, la erosión se incremente también.

¿Está en nuestra mano hacer algo para mejorar todo esto?

Siempre tenemos algo que decir. De lo que se trata es de estudiar las medidas que se pueden implementar y, efectivamente, hacer algo. Está comprobado que se pueden implementar medidas, bien a nivel de uso del suelo o de actuaciones directas. Con obra civil, con abancalamientos, con vegetación, obviamente se puede revegetar, con soluciones basadas en naturaleza para evitar erosión… Siempre hay algo que se puede hacer. Aplicaciones concretas, obviamente, se dan en función de cada zona. Por ejemplo, en laderas, se está estudiando mucho el uso de biopolímeros, que dificultan la erosión y al aglutinar las partículas es más difícil que sean removibles. Se está estudiando también el uso de vegetación para minimizar o evitar la erosión. En otras zonas, de terraplenes y obras, se recurre al uso no solo de biopolímeros, sino también de geotextiles con base natural, con base de fibra de coco. Siempre hay medidas que, en función de lo que estamos buscando, se pueden implementar.

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