La contaminación por pellets va a ser física y química y puede ser muy dañina para la fauna, según el CSIC

La contaminación a causa del vertido de pellets de plástico que afecta a las costas gallegas y que ha alcanzado ya las costas de varias comunidades del Cantábrico va a ser tanto física como química y puede resultar muy dañina para la fauna oceánica.

Varios expertos del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) han participado en una reunión para analizar los acontecimientos y la situación creada después de que el buque Toconao perdiera frente a las costas portuguesas varios contenedores cargados de esos pellets de plásticos.

La directora del Instituto de Diagnóstico Ambiental y Estudios del Agua del Consejo Superior de Investigaciones Científicas, Ethel Eljarrat, ha incidido en la importancia y trascendencia de conocer con precisión la composición del pellet, utilizado como materia prima para la fabricación de plástico, y ha señalado que éstos suelen estar formados por polímeros a los que se añade algún aditivo químico.

En declaraciones a EFE, Ethel Eljarrat ha observado que según las primeras informaciones el componente mayoritario de estos pellets es el polietileno y presenta además una pequeña proporción de un aditivo utilizado como filtro solar (el UV622).

Los plásticos en general, y en concreto los pellets, plantean el problema de que pueden generar contaminación física y química, ha detallado la investigadora, y ha señalado que la física se refiere a los pequeños trocitos que están apareciendo dispersos en el mar y en las costas «y que pueden ser ingeridos de manera voluntaria o involuntaria» por todo tipo de organismos marinos.

Eljarrat ha explicado que la ingesta de este tipo de productos puede provocar una obturación del aparato digestivo de algunos animales o una acumulación en el estómago que produzca una sensación de saciedad que provoque la muerte por inanición.

Ése sería el peor de los efectos «físicos» que puede causar la ingesta de este tipo de materiales, pero ha advertido también de la contaminación «química» , ya que los aditivos que lleva el pellet se liberan y quedan acumulados en los tejidos del resto del organismo.

«Si ese organismo es un pez comestible, cuando el ser humano se come ese pescado, pues también incorpora a su organismo esos contaminantes, esos aditivos químicos», ha aseverado.

La directora del IDAEA ha observado que el consumo humano no incluye los estómagos del pescado comestible, y es improbable por lo tanto que el pellet como tal llegue a ser consumido por las personas, y ha incidido por ello en que puede resultar más problemática la contaminación química que la física, porque ese tipo de contaminación sí se acumula en las partes del pescado que se consumen.

Ethel Eljarrat ha incidido, a falta de conocer con precisión la composición exacta del pellet, en que en principio no tiene por qué haber problemas ni riesgos por el contacto físico con este material en los lugares donde ya ha alcanzado la costas y se está procediendo a su recogida.

«Estos pellets se utilizan después para la fabricación de materiales plásticos que usamos después en nuestro día a día sin que nos pase nada», ha manifestado.

Aunque la evolución de la situación actual es todavía incierta y todavía quedan muchos sacos de este material perdidos en el mar que podrían acabar abriéndose y dispersándose por el agua y alcanzar la costa, la investigadora ha subrayado que es «innegable» el daño ambiental que está generando, pero también en que no es comparable a catástrofes como la ocasionada por el Prestige.

Ha subrayado que la contaminación por plásticos y microplásticos en los mares «no es algo novedoso» ya que se trata de un problema medioambiental de primera magnitud, aunque en este caso es perfectamente visible por las cantidades que se han concentrado y ha asegurado que los niveles de contaminación se van a ver incrementados de una forma considerable debido a este accidente.