La industria cinematográfica ayuda a dar visibilidad al problema del cambio climático

La industria cinematográfica, con millones de personas devorando diariamente películas y series, juega un papel crucial a la hora de impulsar cambios sociales al dar visibilidad a realidades que, como el cambio climático o la pérdida de biodiversidad, están ahí sin que, en ocasiones, seamos conscientes.

Sabedores de esta responsabilidad y de la necesidad de aprender a narrar «bien» problemáticas como la crisis climática, la productora gallega Portocabo (creadora de series como Rapa o Hierro) y la Fundación Europea del Clima (ECF, por sus siglas en inglés) han puesto en marcha un proyecto piloto para formar a guionistas en la materia.

Abandonar el catastrofismo

«Vimos que toda la narrativa que había en relación al cambio climático era de colapso, que inmoviliza y genera ecoansiedad. Nos dimos cuenta de que no tenía mucho sentido hacerlo así y que era mejor pintar otro tipo de futuros que, además de deseables, son posibles», ha dicho a EFE la directora de ECF en España, Miriam Zaitegui.

La idea no es llegar sólo «a las y los convencidos» ni decirle a la gente lo que tiene que hacer, «sino hacerles conscientes, que se den cuenta de lo que sucede».

Por ello, el planteamiento no es que se hagan series o películas directamente sobre cambio climático, sino que en la industria del entretenimiento «haya responsabilidad y muestre la realidad en la que vivimos», según Zaitegui.

La concienciación como tal tiene un espacio y un alcance limitados. «Se trata de trascender la concienciación para que las personas vayan incorporando esa realidad que está ahí pero que, tal vez, no están sintiendo o no están relacionando con su día a día».

En este sentido, una buena trama podría ser, por ejemplo, relatar que las máquinas de un hospital dejan de funcionar por una ola de calor, «algo que realmente te puede pasar», ha explicado.

Normalizar movimientos punteros

Desde los orígenes, la cultura busca estar cerca de la realidad, mostrarla, según la directora de Contenido de Portocabo, Nina Hernández, que aboga por reflejar en las producciones esos movimientos que están transformando la sociedad, como la lucha contra el cambio climático, la igualdad de género, la integración, etc…

«A medida que retratamos movimientos punteros, que todavía no están extendidos pero que ya forman parte de la realidad, normalizamos la situación», ha aseverado Hernández, que, a modo de ejemplo, ha citado a uno de los protagonistas de Hierro, Nico, un niño con parálisis cerebral con «una realidad distinta» a la de otros niños.

Asesoramiento

Es importante conocer bien esas realidades y saber cómo llevarlas a la pantalla y, para ello, Portocabo está recibiendo el asesoramiento de Climate Sprint, una ONG británica especializada en llevar el «foco ecológico» a las producciones audiovisuales.

«Les pasamos los guiones y ellos nos sugieren oportunidades para introducir el cambio climático en distintos niveles de importancia, tanto de trama como de elementos sutiles, de pequeñas anécdotas, acciones o personajes que se pueden incorporar dentro de una historia ya existente», incluso sólo a nivel visual, según Hernández.

«Nos ayudan a encontrar esos huecos (…) Ellos tienen más conocimientos y nos ayudan a ver esas pequeñas oportunidades. Sin esa asesoría sería difícil», ha reconocido la guionista Carlota Dans.

Esa guía es necesaria porque mientras para ella abordar temas de igualdad es algo que le sale «de manera natural» porque lo vive, incorporar la crisis climática no es tan fácil porque, aunque esté muy preocupada por el medio ambiente, le faltan conocimientos, igual que ocurre cuando trabaja un thriller policíaco o judicial.

Durante una charla a cuatro, Hernández ha adelantado que están trabajando en una coproducción con Alemania en la que la historia se desarrolla en Canarias y tiene de trasfondo una plataforma petrolífera y un proyecto de generación de hidrógeno verde con eólica marina.

«Ellos nos han ayudado a profundizar y a incorporar elementos de responsabilidad empresarial, en este caso de que compañías que trabajan en el sector energético, contaminantes y que no se hacen responsables de la limpieza, desmantelamiento o reciclaje de plataformas que están ahí en el mar», ha apuntado.

Compartir lo aprendido

El fin último debe ser transmitir de manera que el espectador no rechace, sin catastrofismos, que el tema entre de forma natural, para que haya un aprendizaje que lleve a la normalización, ha insistido Hernández, a lo que Zaitegui ha añadido que dado que el cambio climático ya afecta a cualquier ámbito de la vida es una temática «muy versátil».

«Entre las plataformas y las cadenas, que son para quienes trabajamos, hay una creciente expectativa porque estos contenidos se incorporen. Tenemos que unir fuerzas y trabajar todos juntos para que el movimiento de dar respuesta a la crisis climática se pueda materializar de forma positiva», ha concluido Hernández.

Por ello, otro de los objetivos de esta experiencia piloto es por elaborar material formativo con todo lo aprendido para poder compartirlo con otras productoras y guionistas, han apuntado sus protagonistas.

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