
Una dieta inadecuada es uno de los principales factores que contribuyen a la cardiopatía isquémica y un estudio le ha puesto cifras. En 2023 los datos en España indican que hubo unas 6.000 muertes y una pérdida de unos 150.000 años de vida ajustados por discapacidad (Avad).
Esto supone un descenso frente a 1990, el primer año que considera el estudio. Los años de vida ajustados por discapacidad miden la carga de una enfermedad expresada como la suma del número de años vividos sin salud, con una discapacidad y los perdidos por una muerte prematura.
El estudio que publica Nature Medicine fue realizado con datos de 204 países y territorios durante 33 años para estimar las muertes por cardiopatía isquémica atribuibles a 13 factores dietéticos.
A lo largo de ese periodo, aunque ha habido una mejoría en tasas estandarizadas por edad, como la población mundial ha aumentado y envejecido, el número de muertes y de Avad se ha incrementado en torno a un 40 %.
Es decir, en términos absolutos, “se trata de un problema de salud creciente, y no debería crecer porque es solucionable”, señala a EFE Alberto Ortiz, catedrático de Medicina de la Universidad Autónoma de Madrid y uno de los firmantes del artículo.
Diferencias por sexo y edad
El estudio indica importantes diferencias por sexo y edad. Los hábitos dietéticos poco saludables tienen más impacto negativo en hombres que en mujeres y comienzan antes, precisa el también jefe de servicio de Nefrología e Hipertensión del Hospital Universitario Fundación Jiménez Díaz.
En ambos sexos se produce “un aumento dramático a partir de los 75 años”, lo que no quiere decir que los mayores coman peor, sino que el impacto negativo sobre el envejecimiento biológico vascular se acumula durante años.
Asimismo, la mejoría global en términos relativos es menos manifiesta en jóvenes, «quizá apuntando a un problema que dará la cara dentro de unas décadas».
Ortiz agrega que, en España hubo alrededor de 300 Avad por 100.000 personas en 2023 (60 % menos que en 1990) y alrededor de 13 muertes por 100.000 (66 % menos) por cardiopatía isquémica evitable debido a una dieta inadecuada.
Tanto los Avad como las muertes están por debajo de la media mundial y la mejoría desde 1990 está por encima de la media, además son las mejores cifras de Europa detrás de Francia.
Hay grandes diferencias entre los más pobres y más ricos, mientras en los primeros se suelen enfrentar a mayores problemas con un consumo insuficiente de componentes alimentarios saludables, en los segundos se relaciona con una ingesta excesiva de factores alimentarios nocivos.
El investigador indica que, en términos relativos, el exceso de carne roja, de carnes procesadas y de bebidas azucaradas es más notable en países ricos.
Factores dietéticos
Los factores dietéticos analizados incluían frutas, verduras, cereales integrales, frutos secos y semillas, fibra, ácidos grasos omega-3 de origen marino, ácidos grasos poliinsaturados omega-6, legumbres, carne roja, carne procesada, bebidas azucaradas, ácidos grasos trans y sodio.
Las dietas bajas en cereales integrales, en ácidos grasos poliinsaturados omega-6, altas en sodio y bajas en frutos secos y semillas fueron los principales factores que contribuyeron a dicha mortalidad, indican el artículo.
Ortiz resume en tres dichos el estilo de vida saludable, que incluye la comida, y que además caracterizan a la dieta Mediterránea, «una de las mejores del mundo».
“Comer de mercado, no de supermercado”, es decir, evitar los alimentos procesados; comer de colores, que hace referencia a frutas y verduras variadas, y “menos plato y más zapato”, lo que supone adaptar la ingesta calórica al estilo de vida.
Los autores señalan varias limitaciones al estudio, entre ellas que se basa en datos observacionales, la calidad desigual de los mismos al proceder de muchas fuentes y la posible existencia de factores no medidos que afecten a la dieta y a la enfermedad. EFE




