La mayor amenaza del tapir, especie en peligro de extinción, son los seres humanos

Las cuatro especies de tapir del planeta, entre ellas el malayo, están en peligro de extinción y «su mayor amenaza es el ser humano», destacan desde el zoológico Bioparc Fuengirola (Málaga), el único centro español que acoge ese animal protegido y que trabaja en su conservación desde 2003.

A pesar de su gran tamaño y del hecho de que existe desde hace millones de años, su supervivencia depende de la preservación de su hábitat natural y de la labor que llevan a cabo instituciones y zoológicos como el malagueño.

Catalogado por primera vez como especie en peligro de extinción en 1986, la pérdida de hábitat disponible, la fragmentación del hábitat restante y la creciente presión de la caza furtiva están entre las causas que lo han colocado en esta delicada situación.

Las crías de tapir, especie que celebra su día internacional, «tienen un alto valor en el mercado de contrabando y su piel está bastante cotizada», lamentan desde Bioparc, que destaca que su población ha disminuido un 50 % en los últimos 30 años, según estimaciones de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN).

Actualmente quedan poco más de 2.000 ejemplares de tapir, 45 de ellos en zoológicos que trabajan en su protección a través de un programa de conservación creado expresamente para esta especie, señalan.

En esta iniciativa, impulsada por la Asociación Europea de Zoos y Acuarios (EAZA, por sus siglas en inglés), participan un total de 23 centros, entre los que se encuentra el malagueño, único de España dentro del programa.

Bioparc Fuengirola acoge una pareja de tapires malayos, un macho y una hembra, conformada el año pasado y entre la que se han producido varios acercamientos reproductivos.

Estos encuentros, «exitosos o no, suponen una victoria para la conservación de esta especie, teniendo en cuenta los comportamientos tan peculiares y hábitos solitarios del tapir», resaltan desde el centro, donde trabajan en su reproducción «con la ilusión de poder contribuir a aumentar sus números efectivos en un futuro próximo».

El aspecto del tapir malayo, que existe desde hace más de 50 millones de años y que tiene al caballo y al rinoceronte entre sus parientes cercanos, es totalmente diferente al de sus subespecies hermanas, explican desde el zoológico malagueño.

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