La valenciana Magtech cultiva algodón sin tierra y ahorra un 70 % de agua para fabricar ropa mucho más sostenible

 La empresa valenciana Magtech ha conseguido cultivar sin tierra y con un ahorro de más de un 70 % de agua una variedad de algodón, única en Europa, con la que se harán fibras de la mayor calidad que permitirán fabricar, para marcas de gran lujo, ropa más sostenible y de mejor calidad.

El responsable de la empresa, David René, explica a EFE que su «obsesión» es no usar agua potable para el cultivo del algodón sin tierra, una técnica denominada hidroponía, que desarrollan de forma pionera y revolucionaria para conseguir «la mejor fibra de algodón del planeta» a partir de la variedad gossypium barbadense.

La moda: una industria agraria

René asegura que la industria de las fibras textiles mueve 150 billones de euros al año y se provee de fibras naturales, bien de plantas como el algodón, que se usa en el 25 % de la ropa que se fabrica, el lino o el bambú, bien de pieles como el cuero, la seda o la lana, y de fibras sintéticas (el poliéster).

«La moda es agraria porque el algodón, el lino, el esparto o el bambú se cultivan en la tierra», razona René, que ha trabajado más de una década para la industria de la confección y vivió dos años en Túnez y cuatro en Bangladés, donde advirtió la problemática y los retos a los que se enfrenta el sector.

«Nos acercamos al Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) para ver si se podía cultivar algodón sin tierra (hidroponía) como se hace con tomates, pepinos, lechugas o fresas en Países Bajos, Estados Unidos, Australia o Japón», relata.

Afirma que las plantas para cultivarse «no necesitan tierra, solo agua y dieciséis elementos de la tabla periódica que absorben por sus hojas o raíces disueltos en el agua», y esa es la hoja de ruta que desarrolla Magtech, que ya tiene comprometida toda su cosecha de 2023 y 2024 y verá la primera ropa hecha con su algodón a principio del próximo año.

«En Magtech nos consideramos agricultores 3.0, donde la biotecnología, la bioquímica y la ingeniería se fusionan para dar un giro innovador a la agricultura y crear un proyecto revolucionario: producir y comercializar fibras textiles naturales cultivadas sin suelo, destinadas a la industria de la moda», defiende.

Altos rendimientos y ahorro del 70 % de agua

En 2021 hicieron las primeras pruebas, con unos rendimientos 60 veces superiores a los rendimientos de cultivo en campo al año y ahorros importantes de agua. Al año siguiente mejoraron la técnica de cultivo, y este año están realizando sus primeras pruebas de concepto en dos invernaderos en Paiporta (Valencia), con el apoyo de la Fundación Cajamar, y en Santomera (Murcia), junto al CSIC.

En 2024 trabajarán en dos invernaderos, con 3.125 metros cuadrados en total, que integrarán energía fotovoltaica para el autoconsumo (ordenadores, cabezal de riego, luz artificial y climatización con el reto de «ser energéticamente independientes», asegura.

«Se puede cultivar algodón sin tierra, solo con agua, y el resultado son unas fibras mucho más suaves, lo que reduce los suavizantes en la fase de tientes. En una primera aproximación, logramos pasar de 20-30 gramos de algodón por planta al año en campo a más de 1,2 kilos, con un ahorro del 70 % de agua. Eso supone que multiplicamos por 60 el rendimiento por planta al año», resalta.

Además, destaca el rápido desarrollo de las plantas en los invernaderos, que de 80 centímetros en campo han crecido a más de 3 metros, y su reutilización, ya que llevan dos años y cuatro cosechas con las mismas plantas.

Eso es algo que no ocurre en países como Estados Unidos, China o Australia, donde se destruyen las plantas en la cosecha, ni en países en vías de desarrollo, donde los agricultores la arrancan y al final se descompone, con la consiguiente emisión de CO2 a la atmósfera (se calcula que el 10 % de estas emisiones anuales son por ello).

«El mejor algodón de gran lujo se cultiva únicamente en el Caribe y ha sido un fracaso cuando han tratado de adaptarlo en otras latitudes», pero en sus invernaderos han podido replicar las condiciones perfectas y lograr «la mejor variedad de fibra».

España, la asignatura pendiente

Magtech -que acaba de recibir uno de los premios de la convocatoria local VLC Startup Awards que organiza el Ayuntamiento de València- tiene contratos con empresas de moda de gran lujo en Reino Unido, Francia, Suiza y Dinamarca como proveedores en sus cadenas de suministro, esta semana comienza a exportar a Italia y está en contacto con otras en Estados Unidos (Nueva York y California), Francia, Alemania y Australia.

«Tenemos mucha aceptación fuera de España pero lamentablemente, ninguna empresa española ha mostrado interés real por el proyecto», asegura René, quien explica que las nacionales usan algodón de menor calidad que el suyo y de momento, «no les interesa pagar por él».

Impulsados por la aceleradora Lanzadera, la empresa valenciana cuenta con el apoyo de la Fundación Cajamar y Agro-Rural Innovation Hub, y tras cerrar este año con una facturación de 30.000 euros, confía que el año que viene puedan superar los 100.000.