Las asociaciones vecinales de toda España crean en Valencia una red para alertar sobre los efectos de la contaminación

Asociaciones vecinales de toda España, reunidas en València el I Encuentro Vecinal de Medioambiente, han alertado sobre las graves repercusiones en la salud de la contaminación acústica y atmosférica y han acordado la creación de la Red Vecinal de Medioambiente.

La jornada, organizada por la Confederación Estatal de Asociaciones Vecinales–CEAV, ha contado con la asistencia de dirigentes vecinales de Madrid, Aragón, Baleares, Asturias, Galicia, Cataluña, Murcia, Andalucía, Castilla-La Mancha, Castilla y León, y la Comunitat Valenciana.

En el encuentro se han analizado y debatido aspectos como la economía circular, la contaminación acústica y atmosférica y han puesto en común experiencia, informa la federación de asociaciones vecinales de València.

El presidente de CAVE-COVA, Juan Antonio Caballero, ha defendido que en materia de contaminación acústica «es la salud y las sentencias que sientan jurisprudencia los elementos clave para obligar a la administración a actuar» y ha destacado la necesidad de adaptar la normativa europea del ruido a las peculiaridades del territorio español.

En este sentido, el presidente de la Confederación de Asociaciones Vecinales de Madrid y responsable del área de ruido de CEAV, Manuel Osona, ha incidido en el problema generado por el ruido en las terrazas y el tráfico rodado, y ha apostado por las peatonalizaciones, el fomento del transporte público y el cierre de los locales de ocio nocturno en los horarios establecidos.

Según el estudio realizado por CAVE-COVA, los niveles altos de ruido tienen repercusiones negativas con efectos auditivos, psicopáticos y psicológicos con efectos sobre el sueño, la conducta, la memoria y la atención, con afectación en el embarazo y sobre los niños y niñas.

Por este motivo, las asociaciones vecinales piden identificar las fuentes de ruido como el tráfico automovilístico, el tráfico aéreo, obras en construcción, restauración y ocio nocturno, actividades industriales y tráfico de trenes, entre otras actividades.

Exigen asimismo la reducción y eliminación del ruido en origen con, por ejemplo, restricciones al tráfico rodado; la reducción del tráfico aéreo y la creación de estructuras que reduzcan el impacto de la contaminación acústica; así como un control estricto de los horarios establecidos en las normativas locales sobre el ruido y el control de las actividades en bares, restaurantes y terrazas.

En este punto, la presidenta de la Federación vecinal de València, María José Broseta, ha reclamado el cumplimiento de las ordenanzas sobre ocupación del espacio público, la convocatoria de mesas de seguimiento de las ZAS en las zonas de conflicto o el control de los accesos y aforos de los locales de ocio que provocan ruido y molestias.

Asimismo ha mencionado la necesidad de realizar un análisis y valoración del impacto ambiental del tráfico, incluyendo los aviones y los cruceros, y actuar en consecuencia.

«Manifiesto de València»

En el encuentro los representantes vecinales han aprobado el «Manifiesto de València» con ocho puntos basados en cumplir estrictamente la normativa europea, potenciar el transporte público, fomentar las viviendas adaptadas climáticamente con la buena gestión energética, realizar acciones de sensibilización ciudadana para concienciar sobre la importancia de la calidad del aire y hábitos ecológicos y sostenibles.

Reclaman también acelerar el cambio hacia una economía circular compatible con el pleno empleo, seguir atajando las fuentes de contaminación, dotar de más estaciones de control y establecer políticas globales en materia medioambiental en la industria, transporte, energía, planificación urbana, generación de electricidad y residuos.