Liberar el casco urbano del humo del tráfico, exigencia que pocas ciudades han cumplido

Liberar el casco urbano de vehículos contaminantes para mejorar la calidad del aire es una exigencia legal: todas las ciudades españolas con más de 50.000 habitantes están obligadas a implantar zonas de bajas emisiones (ZBE), aunque la realidad es que solo una minoría ha cumplido con ello.

Esta semana Madrid ha dado un paso más en el control de emisiones urbanas; desde el pasado lunes los turismos más contaminantes que no estén empadronados en Madrid antes del 1 de enero de 2022 o que no abonen el Impuesto de Vehículos de Tracción Mecánica (IVTM) tendrán el acceso y la circulación restringidos en toda la capital.

Las nuevas limitaciones se suman a otras que ya se aplicaban, junto con las de especial protección en zonas como la almendra central para vehículos sin distintivo permitido; el objetivo es mejorar paulatinamente la calidad del aire en todo el municipio.

Los criterios según la ley de cambio climático para establecer zonas de bajas emisiones afectan en el país a 151 municipios; la idea inicial era que se hubieran implantado antes de 2023, pero la realidad es muy distinta.

En estos momentos, solo 17 las tienen vigentes. Asimismo, tres de más de 20.000 habitantes, pero no obligados por ley, por no superar los valores límite de emisiones regulados, según datos facilitados a Efe por el Ministerio para la Transición Ecológica (Miteco).

El objetivo, además de luchar contra los gases de efecto invernadero, es reducir otras emisiones en las ciudades (partículas, ozono, dióxido de nitrógeno), además de combatir el ruido.

La medida es controvertida, porque hay ciudades con más de 50.000 habitantes sin contaminación. En Santander, con mayoría absoluta del PP, sus autoridades insisten en que el objetivo debería ser mejorar la calidad del aire y la realidad es que en la capital cántabra es buena.

Pese a ello, en Santander se han instalado nuevas estaciones para obtener parámetros ambientales con los que delimitar el perímetro de la futura zona de bajas emisiones.

Desde las organizaciones ecologistas se viene denunciando el retraso en la ejecución de las ZBE hasta el momento implantadas «en menos del 15 por ciento de las ciudades», según sus responsables.

La ciudad de Madrid ha sido pionera desde tiempo atrás en este tipo de medidas frente al tráfico contaminante. En la región también se han implantado ZBE en los municipios de Torrejón de Ardoz o Rivas-Vacíamadrid.

Asimismo, existen limitaciones a la circulación en el centro de Barcelona y zonas aledañas como Badalona, San Cugat del Vallés o San Joan Despí, que no llega a 50.000 habitantes.

En las cercanías de Madrid, Guadalajara, en Castilla-La Mancha, prevé que su ZBE comience a funcionar en marzo sobre una superficie urbana de más 718.000 metros cuadrados. También Albacete continúa con su plan de ZBE que ha sido ya expuesto a colectivos vecinales.

En la misma región, Toledo trabaja en una ordenanza de bajas emisiones tras haber adjudicado ya el contrato de implantación de la ZBE, mientras que Ciudad Real retomará las mediciones de parámetros ambientales aunque no tiene problemas de calidad del aire.

En Extremadura, la ZBE de Badajoz está pendiente de aprobarse de forma definitiva, y en Mérida, capital de la región, se trabaja en un «corredor turístico accesible» y zona de bajas emisiones.

En Andalucía han arrancado provisionalmente este mes las ZBE de Sevilla o Almería; en la primera, limitadas las restricciones a la Cartuja y sin sanciones hasta la primavera; en la segunda, la moratoria sancionadora será de un año.

En la también andaluza ciudad de Málaga se prevé la entrada en vigor de su ZBE para este primer trimestre, con un área urbana afectada de 437 hectáreas. Asimismo, la localidad de Estepona en esa provincia, o La Línea de la Concepción (Cádiz), tienen zonas de bajas emisiones.

En el norte del país, el centro de Pamplona dispone de ZBE pero los vehículos están exentos de llevar distintivo ambiental visible, mientras que en el País Vasco, las tres capitales tienen ya a punto sus respectivas áreas de bajas emisiones.

En Vitoria quedará afectado el casco medieval y parte del Ensanche; en Bilbao, se aplicará la medida después de febrero en Indautxu y Abando, y en San Sebastián se implantará desde el Boulevard hasta el parque de Araba, a finales de año.

En Galicia, de las siete ciudades con más de 50.000 habitantes, solo A Coruña y Pontevedra han puesto en marcha zonas de bajas emisiones. El resto tendrá que activarlas este año.

En Oviedo, se peatonalizará el entorno de la plaza de La Escandalera, mientras que Gijón seguirá con las obras de la ecomanzana en el barrio de La Calzada, y Avilés continuará con sus proyectos libres de emisiones.

En Aragón, Zaragoza cuenta con una ZBE desde enero de 2023, mientras que en Huesca no se prevé que la empresa adjudicataria del proyecto presente su propuesta hasta el verano de 2025.

En la Rioja, Logroño pretende empezar a ejecutar el proyecto de ZBE este año tras un diagnóstico de los espacios más adecuados.

En el litoral mediterráneo, Valencia aprobó a finales de 2023 su primera zona de bajas emisiones en el área de prioridad residencial de Ciutat Vella. En Murcia capital no existe ZBE pero se han impuesto restricciones al tráfico en el entorno de San Lorenzo y San Nicolás.

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