Lorena García Villar (Club de Empresas Responsables y Sostenibles): “A la sostenibilidad hay que dedicarle recursos”

El Club de Empresas Responsables y Sostenibles de la Comunidad Valenciana (CE/R+S) se articula como una plataforma de encuentro desde la que generar y difundir conocimiento sobre el desarrollo y el crecimiento sostenible. Único en España, quieren ser ejemplo e inspiración para otras empresas de que es posible un modelo productivo que respete las personas y el medioambiente sin renunciar a la rentabilidad. InfoSOS ha hablado con su directora, Lorena García Villar.

Con una destacada visión de futuro, 15 empresas valencianas decidieron fundar en 2017 el Club de Empresas Responsables y Sostenibles de la Comunidad Valenciana con la misión de dar a conocer, impulsar y promover el desarrollo empresarial sostenible fomentando la integración de criterios medioambientales, sociales y de buen gobierno en sus políticas y estrategias. “El propósito era liderar la transformación del tejido empresarial valenciano hacia la sostenibilidad. Eran empresas que estaban comprometidas con el medioambiente, con las personas, que querían tener un sistema de gobernanza bueno y que querían hacer las cosas de otra manera porque, al final, la empresa no impacta solo dentro sino también fuera”.

Ahora son 37 las asociadas y día a día reciben consultas de nuevas empresas que se interesan por el club. “En su momento, la responsabilidad social nació más como un compromiso voluntario, más allá de la normativa. Ahora, cuando Europa se ha puesto a legislar y las empresas han visto que tienen que cumplir con numerosos requisitos, es cuando han saltado las alarmas. Lo que antes era un compromiso, ahora, para determinadas empresas, es una obligación”.

Dentro del club la mayoría son pymes y alguna que otra gran empresa. Algunas tienen ya muy madurada sus políticas de sostenibilidad y, dependiendo del sector, las hay más volcadas hacia lo social o hacia el medioambiente. Otras son más pequeñas y son las que, precisamente, buscan en el Club respuestas, buscan encontrar modelos, ejemplos, buenas prácticas que les ayuden a incorporar todo eso en sus propias estrategias, nos explica la directora.

Para ello se dan cita con el fin de debatir y compartir las prácticas sostenibles en sus respectivas organizaciones y establecer sinergias entre ellas, “porque las empresas aprenden más viendo el ejemplo en otra empresa”. No obstante, y puesto que se propusieron ser modelo e inspiración para otras mercantiles, la mayoría de sus actividades son abiertas “precisamente para generar ese feeling” que se han propuesto extender al máximo entre el empresariado valenciano.

A este respecto, García Villar reconoce que para las pymes es más complicado. “Hay un reto muy importante de embarcar a las pequeñas empresas, puesto que son el 98 % del tejido empresarial valenciano. Pero han de entender que la transición hacia la sostenibilidad es totalmente rentable, es una inversión. Entre la normativa que hay, el cambio de conciencia en el consumidor y la propia reputación -vivimos en un mundo en el que una crisis de reputación te hunde el negocio-; todo eso hay que ponérselo blanco sobre negro a la empresa que no esté convencida aún porque si no se va a quedar en el camino”.

Y, como en toda inversión, insiste en que “hay que dedicarle recursos. Cuando haces una estrategia de sostenibilidad tienes que ver tu materialidad y priorizar tus temas, equilibrar lo que esperan de ti tus grupos de interés con cuáles son tus expectativas y, en función de eso, planificar qué recursos vas a dedicar en la medida que cada empresa pueda asumir”.

En cualquier caso, la directora del Club considera que los mensajes van calando entre el empresariado. A finales del pasado año reeditaron un estudio de tendencias y estrategias en sostenibilidad en la Comunidad Valenciana que medía el grado de compromiso. “Lo reeditamos para ver en qué áreas se estaba avanzando y vimos que ahora se están centrando más en temas medioambientales, en parte motivado por la crisis climática”.

De hecho, ellos mismos, ejecutan también proyectos comunes de impacto medioambiental y en noviembre pasado iniciaron el proyecto Albufera Blue Carbon, por el que las empresas asociadas pueden compensar su huella de carbono en el propio territorio a través de la captación del dióxido de carbono en los lodos de la Albufera.