Los ecologistas celebran el acuerdo sobre la Ley de Restauración de la Naturaleza

Las ONG ecologistas celebraron el acuerdo alcanzado para dotar a la Unión Europea de una novedosa Ley de Restauración de la Naturaleza para recuperar ecosistemas dañados aunque lamentaron que haya «lagunas» en una norma que han criticado duramente las industrias agrícolas y pesqueras.

«El texto final ha diluido considerablemente la ambición de la propuesta original de la Comisión e incluso de la posición del Consejo», indicaron en bloque oenegés como WWF, Amigos de la Tierra, SEO/Birdlife, Greenpeace o Ecologistas en Acción.

Las plataformas medioambientalistas lamentan que el texto acordado, tras una polémica tramitación de la norma que a punto estuvo de hacer que esta no llegara si quiera a la negociación final, señalaron que es «decepcionante ver las numerosas excepciones incluidas y la excesiva flexibilidad en cuanto a las obligaciones de los Estados miembros que podría llevar a la inacción».

La Ley de la Restauración de la Naturaleza parte de una propuesta lanzada el año pasado por la Comisión Europea para acompasar el paso con los acuerdos sobre biodiversidad alcanzados en la COP15 de Naciones Unidas y busca reparar al menos el 20 % de los ecosistemas terrestres y marinos degradados de la UE en 2030 y todos ellos para el 2050.

La iniciativa contó desde el principio con la oposición frontal del Partido Popular Europeo y los partidos de ultraderecha, así como de las principales asociaciones agrarias comunitarias, lo que hizo que la Eurocámara llegara a la negociación final con una posición menos «ecologista» que el enfoque pactado entre los Estados miembros, cuando lo habitual es que sea al revés.

En esa última ronda entre el Parlamento, la Comisión y el Consejo de la UE (que representa a los Estados miembros), las tres instituciones colegisladoras de la UE alcanzaron un acuerdo tras unas nueve horas de negociación que contempla «flexibilidades» en muchos de sus apartados.

Las oenegés denuncian, entre otros, que «el requisito de prevenir el deterioro de las zonas ya restauradas se ha visto gravemente socavado, lo que no solo dificulta su implementación sino que puede llevar a un mal uso de los fondos públicos», en referencia a uno de los apartados que más controversia generaba.

«Afortunadamente, en este acuerdo se volvieron a incluir requisitos concretos para aumentar la naturaleza en las tierras agrícolas y restaurar las turberas. No obstante, este avance ha tenido un alto coste, bajo la forma de importantes concesiones, como la introducción de la posibilidad de pausar la implementación de la legislación, también conocido como el ‘freno regulatorio de emergencia'», agregaron.

El negociador jefe por parte la Eurocámara, el diputado español César Luena (PSOE), celebró en un comunicado que el acuerdo «hará posible la primera ley de biodiversidad europea en 70 años de historia común».

Por parte de los Estados miembros, la ministra española para la Transición Ecológica en funciones, Teresa Ribera, en declaraciones a la prensa en Málaga (España) dijo que «es un buen acuerdo que ha intentado escuchar con mucha atención las distintas sensibilidades del Parlamento» y llamó a su pronta ratificación.

El acuerdo político alcanzado en la negociación aún tendrá que ser validado tanto por los Estados miembros a través del Consejo de la UE como por el pleno de la Eurocámara, donde «los grupos conservadores pueden intentar torpedear la ley una vez más», avisaron las oenegés ecologistas.

La asociación que representa al sector pesquero de la Unión Europea, Europêche, lamentó que el reglamento acordado no evalúe «costos y beneficios» y que el alcance se haya ampliado «artificialmente», lo que «resultará en más cierres de áreas» y llamaron al Consejo y al Parlamento a no validar formalmente el pacto.

La plataforma que defiende a las grandes explotaciones agrarias, Copa-Cogeca, atacó directamente al ponente del Parlamento, César Luena, a quien acusó de no respetar el mandato que aprobó el hemiciclo.

«A pesar de algunas mitigaciones, el compromiso final general vuelve a ser una propuesta totalmente irreal para los agricultores y propietarios de bosques. Peor aún, al reintroducir los ecosistemas agrícolas en la propuesta, ausente de su mandato negociador (…) intentó jugar al póquer, obligando al Parlamento a reposicionarse sobre toda la propuesta», señaló en un comunicado.

Copa-Cogeca auguró que el pacto «reavivará el acalorado debate en Bruselas» de cara a la aprobación final en el pleno del hemiciclo.