Mario Carrera: “Si hay que instalar en suelo agrícola, que se haga con energía agrovoltaica, que da doble valor a la tierra”

El pasado 29 de enero terminó el plazo de alegaciones a la instalación de una central fotovoltaica en Rafelbunyol (Valencia), cuya tramitación ha sido admitida inicialmente por la Conselleria y actualmente se encuentra en período de información pública.

El ayuntamiento se opone al proyecto de Sun Hive 76 SL, al considerar que va a implantarse sobre terrenos clasificados como suelo no urbanizable con protección agrícola, por su alto valor productivo y medioambiental, y que la central supondría una «transformación sustancial» del estado de ese suelo.

Mario Carrera es concejal de Desarrollo urbano sostenible, Transición energética, Cambio climático, Movilidad y Agricultura.

El consistorio asegura que la empresa promotora no ha solicitado el informe de compatibilidad urbanística municipal y que en 2022 se presentó una solicitud anterior, a la que respondieron mediante un informe que no contenía un «pronunciamiento favorable expreso». Ahora han presentado toda una serie de alegaciones ante la Conselleria de Industria.

No es porque no entendamos la necesidad de la transición energética, pero aquí nos vimos con que de forma repentina se publicó por Conselleria, nos daban 15 días y nos encontramos con que en el poco suelo agrícola de alto valor que tenemos, iban a instalar una central fotovoltaica. El término municipal es muy reducido, de apenas 4,2 kilómetros cuadrados, y la parcela afectada supera los 21.000 m2, aproximadamente el 3 por ciento del total del suelo no urbanizable con protección agrícola. Si el día de mañana el municipio quisiera urbanizar y crecer, solo puede hacerlo en dirección a esta central, hacia la A7; además, el proyecto afectaría al Camí de Llíria, una infraestructura protegida integrada en el Sistema General de la Red Viaria. En su momento repasamos el expediente, vino una consulta y se hizo una apreciación técnica pero sin entrar a valorar. Ahora, al ver que iba adelante, el arquitecto ha elaborado un informe de doce páginas, que recoge desde temas de inundabilidad, vestigios de relevancia histórica como trincheras, bienes protegidos de la guerra civil, y hay una movilización social.

¿Es complicado que un consistorio logre hacer prevalecer su normativa frente a este tipo de actuaciones?

Esta es una empresa de Alicante con varios proyectos en toda la Comunitat Valenciana. La normativa es un poco complicada, porque estas empresas estudian mucho en qué municipios es más fácil instalar. Nuestras normas son de hace veinte años o más y en la actual jurisprudencia, si no dices lo que no puedes instalar, de facto está permitido. Y si no, debes iniciar un procedimiento de modificación estructural que puede tardar tres años y que nosotros además ya estábamos comenzando, pero antes de preparar la parte técnica ha llegado esto y es un poco injusto. Este tipo de instalaciones no estaba incluido en la lista de los noes. Sí hubo reunión previa con los promotores. De hecho, hubo un cambio en la titularidad del promotor, y no coincide ni la empresa ni el CIF del solicitante inicial con los que actualmente tramitan el proyecto, pero nadie vino de Conselleria, y nos lo encontramos todo ya en trámite. Nos enteramos porque hay que publicarlo.

¿De qué forma Rafelbunyol está apostando por acciones de sostenibilidad?

En nuestra web ya se ve que estamos muy por la labor, y en esta legislatura hemos instalado un montón de paneles solares, hemos conseguido una subvención europea para cambiar la piscina climatizada de gas a geotermia y tenemos cinco puntos dobles de carga para vehículos.  Nosotros apostamos por que se usen los techos de los edificios, y se ha constituido la primera comunidad energética local, con más de treinta socios que están esperando el ok de Iberdrola y se ubica en una nave del polígono. El modelo que queremos es el de aprovechar cubiertas y proteger el suelo agrícola, y si hay que instalar en suelo agrícola, que se haga con energía agrovoltaica, que es algo que también fomenta mucho la Unión Europea.

¿Qué implicaría la energía agrovoltaica para el municipio?

Es una forma de dar un uso simultáneo al suelo con actividades del sector primario y la generación de energía renovable. Por ejemplo, invernaderos donde el techo está cubierto de paneles solares. Aquí mismo, en el municipio, una comunidad de regantes que tenga naranjos, para toda la electricidad del pozo, que está en el subsuelo, la obtendrán de la energía solar. Van a convivir naranjos con paneles solares y estamos dando doble valor a la tierra, porque tienes ese extra de energía solar, que es un ahorro de costes y es mucho más sostenible. Nuestra intención es proteger ese suelo y seguir adelante con la transición energética.

¿Se va a movilizar la población de Rafelbuñol contra este proyecto?

No creo que se haga ninguna movilización porque, al contrario que otros municipios que cuentan con parajes, aquí hay muchos campos pero no cultivados y eso no suscita movilización social, pero sí la hay por redes y las alegaciones que hemos recogido. La instalación debe respetar el territorio, el patrimonio y la normativa urbanística y medioambiental y garantizar un desarrollo sostenible y equilibrado para el municipio. Seguro que hay muchos suelos yermos donde se puede hacer.

InfoSOS, por un mundo sostenible.