
El Ayuntamiento de San Vicente del Raspeig (Alicante), con casi 60.000 habitantes según datos del INE de 2023, está obligado a implementar la Zona de Bajas Emisiones al superar los 50.000 residentes. Su concejala de Medio Ambiente, Sanidad, Parques y Jardines, Mercedes Torregrosa, no duda en considerar la implementación de la ZBE como “el proyecto más importante de la legislatura”.
Las Zonas de Bajas Emisiones son áreas donde se limita el acceso, circulación y estacionamiento a los vehículos motorizados en función de su nivel de emisiones contaminantes, con el objetivo de mejorar la calidad del aire y reducir los gases de efecto invernadero. Son también un cambio hacia un sistema de transporte más sostenible.
“Nosotros no queremos darle un carácter sancionador a la implantación de Zona de Bajas Emisiones, sino que queremos disminuir esa utilización de vehículos para una mejor calidad del aire en la ciudad”, asegura Torregrosa en una entrevista con InfoSOS.
Augura que “va a ser un éxito” y aclara que “el conductor no tiene que tener miedo, pero sí debe aprender que para circular por una ciudad como San Vicente puede hacerlo dejando el coche en un parking disuasorio que la administración tiene que poner a su disposición y disfrutar de una zona arbolada y con una calidad del aire magnífica en la visita a comercios, restaurantes, clínicas o lo que queramos con la tranquilidad de estar en una ciudad saludable y de alta calidad de vida”.
El consistorio hará un estudio previo “antes de acabar 2024” que mida las emisiones en distintas zonas del municipio para detectar las más saturadas, normalmente “por una afluencia masiva de vehículos”. A partir de ahí “se están haciendo muchos trabajos de reurbanización de calles, peatonalización o disminución de la velocidad para que cuando se acceda al casco histórico se deje el coche en aparcamientos disuasorios y el peatón disfrute de la ciudad”, asegura la también portavoz del grupo Popular.
Según la edil, el nuevo equipo de gobierno del alcalde Pachi Pascual (PP) ha apostado por “tener un San Vicente saludable, limpio, y por una ciudad para vivir y establecerse: no una ciudad dormitorio de paso”.
Con respecto a la adaptación ante el cambio climático, la concejala señala que San Vicente del Raspeig tiene 19.000 árboles “que aportan esa cantidad de oxígeno extra para una ciudad de escasas lluvias y calor asfixiante con más de 32 grados en verano”. Este verano, añade, el Consistorio contempla habilitar las bibliotecas, la Casa de las Asociaciones, Centros de Mayores o el Ayuntamiento, entre otros espacios municipales, por si la ciudadanía necesita refugiarse de las altas temperaturas, aunque “entendemos que el mejor refugio climático es el natural” y apostamos por “conservar la masa verde y las copas de los árboles, intentando que las podas no sean masivas o agresivas, para intentar levantar las ramas y cubrir las calles”.
En política de riego, el municipio utiliza agua regenerada en el parque Torrent que quiere extender a la pinada natural L’Almàssera y al parque Adolfo Suárez. Y en lo relativo a eficiencia energética ha ido introduciendo luminarias de menor consumo y va a instalar placas solares en todos los edificios municipales y mediante, el Plan Edificant de la Generalitat, en los colegios para generar energía fotovoltaica.
Artículo de Kati Ferrero.
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