Nancy Daiss (SanLucar): “El sector agrícola ha aprendido y todos apuestan ya por métodos más sostenibles”

La industria agrícola tiene un gran impacto medioambiental y es también la primera que sufre en su actividad misma las consecuencias del cambio climático. Temperaturas extremas, escasez de agua por periodos de sequía o exceso de ésta con lluvias torrenciales que arrasan los cultivos, alteración de la biodiversidad… Nancy Daiss, CR Manager International de SanLucar, pone en valor los esfuerzos de su empresa y del conjunto del sector hacia una agricultura más sostenible.

SanLucar nació directamente con vocación exportadora cuando su fundador, Stephan Rötzer, apostó por hacer llegar a Alemania fruta y verdura de calidad Premium desde la huerta valenciana. Treinta años después, es una multinacional domiciliada en Puzol (Valencia) con sedes en diez países en cuatro continentes. Para garantizar esa calidad Premiun cubre toda la cadena de valor del sector agroalimentario, desde que se elige la variedad y se planta la semilla hasta que se presenta el producto en el punto de venta.

Desde hace unos años, esa búsqueda de la excelencia se ha extendido también a otros aspectos del proceso de producción integrando criterios sociales y ambientales en un afán por impulsar la agricultura sostenible. “El sector en sí es muy sensible a todo esto. Nadie se salva ya. Por eso todos apuestan por métodos mucho más sostenibles. Todos han aprendido muy bien”, señala Nancy Daiss en referencia a las consecuencias que el cambio climático provoca en el campo “porque, al final, has de trabajar con la Naturaleza”.

En el caso de SanLucar han iniciado ya su propia estrategia de sostenibilidad “con un grupo de trabajo transversal que abarca diferentes áreas de la empresa, dado que es muy importante tener las diferentes perspectivas de producción, logística, packaging, recursos humanos, etc., a partir del que poder obtener un enfoque concreto sobre el que trabajar esta estrategia de sostenibilidad”. “Nos enfocamos, por ejemplo, en el agua, en cómo proteger la biodiversidad y reducir la huella de carbono; no solo en Valencia sino en todas nuestras sedes”.

Respecto al agua, han conseguido reducir su uso hasta en un 50 % en algunas de sus fincas de producción mediante la instalación de sensores a diferentes profundidades de la tierra; lo que les permite medir exactamente cuánta agua tiene la planta en cada momento y, en función de ello, calcular en términos exactos las necesidades de riego. Respecto a la biodiversidad, “llevamos mucho tiempo trabajando en la reducción de fitosanitarios apostando por la lucha biológica, y en reducir los herbicidas”.

En cuanto a la estrategia para reducir la huella de carbono, están trabajando en varios frentes de forma simultánea. De entrada, forman parte del programa ‘EnTRAINER’ de la Universidad Politécnica de Valencia para mejorar la eficiencia energética de su almacén en España. “En Vall d’Uixó, por ejemplo, hemos instalado placas solares -al igual que en nuestras oficinas de Puzol y nuestras sedes de Alemania y Austria- y contamos con una superbatería que almacena los excedentes de forma que podemos alcanzar el autoabastecimiento energético”.

El otro gran campo de batalla es la movilidad y el transporte. “Como empresa internacional no podemos operar sin el transporte. Por ello es fundamental gestionar muy bien todos los pasos de la logística. Miramos también mucho con qué transportistas trabajamos, en el sentido de priorizar aquellos que tienen camiones con menos emisiones. También nos hemos sumado a la iniciativa ‘Mercancías al tren’, una campaña nacional para dar a conocer las bondades del ferrocarril como transporte más sostenible”.

Conscientes de la importancia de extender la sostenibilidad a toda su cadena de valor, contemplan también a sus proveedores. “Estamos aplicando la debida diligencia. Desde siempre hemos tenido un sistema de control y evaluación de proveedores, al principio más orientado a la calidad, pero desde hace tres o cuatro años, hemos introducido también una evaluación de criterios ambientales y sociales. En este sentido, apoyamos mucho a nuestros proveedores para que lleguen a esos estándares que exigimos porque buscamos relaciones a largo plazo con ellos. A veces son pequeños, empresas familiares que no tienen los conocimientos o los recursos y, en ese sentido, les apoyamos mucho en ese camino. Por ejemplo, para la obtención de las certificaciones. Para nosotros, las certificaciones sociales y ambientales son un requisito mínimo”.

Todo este esfuerzo no está siendo en vano. No solo por la competitividad que está logrando la empresa, sino también porque han logrado el reconocimiento externo y en 2023 SanLucar fue galardonada con el premio a la Empresa Sostenible que otorga anualmente Fedacova, la Federación Empresarial de Agroalimentación de la Comunidad Valenciana.

InfoSOS, por un mundo sostenible.