Odile Rodríguez de la Fuente: “La apuesta de este siglo no es conservar, sino regenerar”

Su apellido es una referencia en España de la pasión por la naturaleza y el planeta, y en su visita a Valencia, esta bióloga hizo gala de él. Como solución al cambio climático, defiende la integración del hombre en la naturaleza como una especie más en lugar de la relación de dominio y poder que hemos mantenido hasta ahora, así como la urgente regeneración de entornos degradados. Asegura que de esa manera será la propia naturaleza la que reequilibrará y compensará los desajustes que hemos provocado.

Odile Rodríguez de la Fuente sitúa el cambio climático como uno de los mayores retos a los que se enfrenta la humanidad en toda su historia evolutiva. Un cambio climático que está socavando la resiliencia del planeta y que acarreará unas consecuencias económicas y sociales dramáticas.

No obstante, al llegar a ese escenario desolador, la bióloga prefiere, en un juego de palabras, pasar a hablar de ‘clima de cambio’ porque cree que “ese mayor reto de la humanidad puede ser también su mejor oportunidad”.

La cuestión está en superar “el sistema socioeconómico occidental”. Reconoce que este ha logrado grandes conquistas, pero critica también que “se basa en un paradigma lineal y reduccionista” y que es la fuente de los mayores problemas que afrontamos hoy por la relación que ha establecido con la naturaleza desde una posición “de sentirnos con derecho a dominarla y controlarla”, en referencia sobre todo a la sobreexplotación de los recursos y a la concepción del consumo desde una perspectiva de usar y tirar.

Y, para mayor optimismo, asegura que ese cambio de paradigma ya ha empezado. “Estamos viviendo una transformación sin precedentes, un nivel de innovación y creatividad por parte de personas que están cuestionándose todas esas creencias heredadas y que están proponiendo un nuevo análisis sistémico centrado en el funcionamiento de los ecosistemas, basado en la cooperación y en el fomento de las sinergias. Y, además, están dando todas esas respuestas desde todos los ámbitos de la sociedad”.

En esa transformación, la bióloga defiende que el objetivo es “reintegrarnos como una especie más de ese sistema vivo que es el planeta” y hacerlo a través de la ‘biomímesis’, es decir estudiando y emulando la naturaleza como fuente de soluciones a los problemas de la humanidad, pero también “regenerándola para que nos provea de abundancia y plenitud”.

Como ejemplo de estas soluciones climáticas naturales cita los bosques tropicales, los humedales o las praderas de posidonia como los más grandes sumideros de carbono naturales, además de los más baratos y los más efectivos. “Hoy hemos perdido el 80 % de los humedales”, de ahí la importancia de regenerar los ecosistemas. “La apuesta de este siglo no es conservar, sino regenerar porque la naturaleza ya nos ofrece todo, no hay que inventar nada. La naturaleza es la que mejor puede reequilibrar un sistema vivo y compensar los desajustes que hemos provocado”.

Por último, enumera como principales pilares dentro de ese cambio de paradigma la información, la energía, la economía y el consumo. La información por la liberalización de internet que ha permitido “trabajar globalmente”; la energía, “que va a ser el mayor punto de inflexión porque con las renovables vamos a asistir a la autoenergía y al fin del uso de los combustibles fósiles; la economía, “que tiene que ser circular, del bien común, colaborativa y regenerativa” -añade que muchas empresas ya están destinando fondos para regenerar y recuperar espacios degradados-; y el consumo por el gran poder que nos otorga a la sociedad dado que tomamos decisiones diarias. A este respecto emplaza a los ciudadanos a un consumo responsable, consciente y exigente.