Organizaciones ecologistas reclaman espacios verdes sin iluminación navideña

Organizaciones como SEO/BirdLife y Ecologistas en Acción han reclamado a los ayuntamientos españoles que abandonen «la carrera de la iluminación navideña», ya que los espectáculos de luces navideñas, han denunciado, implican un incremento del consumo energético y afectan a la biodiversidad.

A ello hay que añadir la ocupación del espacio público y la contaminación lumínica, cuyo impacto «está muy bien documentado, sobre todo en insectos y algunos grupos de aves», afirman estas organizaciones en sendos comunicados.

Entre los ejemplos de instalaciones en jardines botánicos o parques públicos, señalan al Palmetum de Tenerife, los jardines Torre Girona en Barcelona, el parque Enrique Tierno Galván de Madrid, además de calles y avenidas arboladas «repletas de luces» como Vigo o Cantabria, todo lo cual «se suma al incremento habitual de iluminación» en estas fechas que muestra una «falta de sensibilidad» por la «afección negativa» para diferentes especies silvestres que viven en las ciudades.

En este sentido, la doctora en Ciencias Ambientales por la Universidad de Granada, Alicia Pelegrina, recuerda que «el 30 % de los vertebrados y el 60 % de los invertebrados son nocturnos» y la contaminación acústica y lumínica afecta al sueño, la regulación hormonal y la capacidad de orientación de las aves.

«La vida vegetal tampoco es indiferente», ya que la luz artificial provoca en las plantas alteraciones en sus redes tróficas, floración y crecimiento.

Ecologistas en Acción acusa a «grandes multinacionales, líderes en sectores como la automoción o los combustibles fósiles» de contribuir a este tipo de espectáculos como «campañas de ‘greenwashing’ -lavado verde- en un momento de emergencia climática».

También SEO/BirdLife se queja de la promoción de «un modelo de iluminación de las ciudades muy poco sostenible» y pone como ejemplo la decoración este año en Vigo de un total de 2.308 árboles, algunos de los cuales «es bastante probable» que sirvan como dormidero invernal para gorriones, lavanderas y otras aves, «para las que será difícil encontrar un lugar alternativo para descansar» en esta época.

Las organizaciones ecologistas advierten de los efectos de la alteración artificial de los niveles de luz sobre el descanso, la comunicación, la reproducción, el comportamiento, la depredación y la competencia de distintas especies, por lo que puede «desencadenar una cascada de impactos directos en el funcionamiento de los ecosistemas».

Además, «los seres humanos no son una excepción a este problema», insisten, ya que alterar su reloj biológico está relacionado con la dificultad para conciliar el sueño, cambio de hábitos alimentarios y afectación de su digestión, alteración de la secreción de determinadas hormonas e incluso del control de la temperatura corporal, entre otras.