Pedro García (Melífera): “Con la sequía tenemos que alimentar a las abejas para que no se mueran”

La provincia de Alicante ha registrado su segundo año hidrológico más seco de la serie histórica con poco más de 105 litros por metro cuadrado entre septiembre de 2023 y 2024, según datos de la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet). Supone un déficit de lluvias del 56% con respecto a la media de los últimos años, un porcentaje que se eleva hasta el 63% en el caso de la comarca del Baix Vinalopó.

La sequía de los últimos tres años ha agravado la situación de la flora y fauna. Y de las colmenas de abejas, dice Pedro García, fundador de Melífera, un proyecto de producción artesanal de miel y kilómetro cero que se encuentra en el término municipal de Elche.

“Este año no ha llovido nada, los naranjos se están secando, el romero se ha secado y el que no, arranca los huertos…”, relata. Esta realidad y que no haga trashumancia, es decir, que mueva sus colmenas a lugares donde sí hay flores, complica todavía más las cosas. “Nos abastecemos de lo que hay en el Campo de Elche y cada vez queda menos”, asegura.

La producción de Melífera es limitada. “Y a veces nos hemos quedado sin miel, porque no compramos miel a nadie. Y si hay mucha sequía, como está pasando ahora, tenemos que poner miel a las abejas para que no se mueran. Y no puedes hacer cortes – sacar los panales- porque la necesitan ellas para alimentar a la abeja reina, y que esta produzca la jalea real con la que alimentar a las larvas”, explica.

Otra de sus grandes preocupaciones es la varroa, un ácaro que se transmite de una abeja a otra cuando coinciden en una flor y provoca, tanto infecciones víricas como bacterianas a las crías y abejas adultas. Se extiende fácilmente por la colonia y puede estar presente sin que se note, pero causar un colapso repentino que acaba con la colmena, advierten desde el Ministerio de Agricultura.

 “Los mayores problemas son la varroa que no hay forma de acabar con ella, y la sequía porque no hay comida y pasan muchas penurias”, resume García.

Melífera surgió como un hobby, hace años, cuando a Pedro García le regalaron una colmena y poco a poco fue ampliando el número hasta llegar a las 200 actuales. Su miel, dice, se diferencia por “la calidad, por cómo se hace el trabajo y que no se manipula: se hace todo en frío, no calentamos la miel, ni la microfiltramos”, explica. A este tratamiento natural y sin mecanización, se unen un envasado y etiquetado manual. Tras cerrar su tienda física han apostado por la venta exclusiva en el canal online.

Artículo de Kati Ferrero.

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