Pepa Ferrando (Oceanogràfic): «El mar nos está hablando, nos está indicando que hay un problema»

Pepa Ferrando es la responsable de Educación del Acuario de Valencia. La todavía joven Fundación Oceanogràfic acaba de recibir la distinción de Centro Azul 2024, un reconocimiento que premia su compromiso con la educación ambiental y el turismo sostenible: “Ha supuesto un gran orgullo, lo que indica es el trabajo diario en educación ambiental. Siempre se tiene en cuenta el acuario pero hay un equipo de educación y divulgación que todos los días está organizando talleres, actividades, charlas, conferencias y un montón de eventos”.

El trabajo que realiza la Fundación se lleva a cabo, sobre todo, fuera del acuario. Tenemos el Arca del Mar, que es el centro de recuperación de fauna marina, instalaciones con especies vulnerables y amenazadas y esto nos permite poder impactar sobre todos estos turistas que vienen a disfrutar de su ocio pero nos abre una ventana para sensibilizarlos. Es una gran oportunidad. Hacemos acciones de educación ambiental con ellos con experiencias guiadas, visitas al centro de conservación y así, por ejemplo, pueden ver como recuperamos a las tortugas marinas que después devolvemos al mar. Todo esto explica que para nosotros es lo más importante ya que así nuestro mensaje llega a todos los que nos visitan”, explica Pepa.

“Además tenemos los proyectos que la Fundación desarrolla con los centros educativos o con municipios. Nuestra misión es tener un impacto con el conjunto de la sociedad. Por ejemplo, en el caso de los colegios, somos nosotros los que acudimos a ellos y hacemos un proyecto que generalmente dura todo el curso escolar. Con los municipios desarrollamos campañas en las playas sobre el turismo sostenible. También trabajamos con otros colectivos y asociaciones. Por ejemplo, hemos creado una aplicación (Projecte Posidonia) que ha permitido cartografiar toda la costa valenciana y además el de Baleares con la intención de sensibilizar los efectos del turismo náutico. Sabemos que hay un gran flujo de viajeros entre las islas y los puertos valencianos y así cuando llegan saben donde dejar sus embarcaciones sin afectar a las praderas marinas ya que son muy vulnerables”, añade Ferrando.

Un litoral no siempre apreciado

Durante mucho tiempo el estado de las costas, especialmente en Valencia capital, no tuvo los cuidados que ahora tiene, o se pretende que tenga. “Siempre decimos que Valencia vive de espaldas al mar. Pero yo creo que en esta década se ha producido un auge en la educación ambiental. Yo llevo trabajando desde hace 25 años y me sorprende porque ha habido un descubrimiento de que el mar nos está hablando, nos está indicando que hay un problema que durante mucho tiempo ha estado ahí, pero se ha estado amortiguando. Los efectos terrestres del cambio climático son más visibles que en el mar, que al final no es nuestro medio, pero la sociedad está cada vez más sensibilizada y ahora se percibe una necesidad social para preservar los mares y los océanos. El Ayuntamiento de Valencia, la Generalitat Valenciana, las ONG’s, las asociaciones… se han volcado en hacer innumerables actividades en las playas desde limpiezas a voluntariado. Nosotros recibimos muchas solicitudes de centros educativos de toda la Comunidad Valenciana que quieren tratar el tema de la protección del litoral pero no saben cómo hacerlo ya que los recursos están sumergidos. Siempre es más sencillo, por ejemplo, visitar un bosque para explicar el ciclo de las estaciones, que hacerlo en una pradera de posidonia. Tienen el mismo mecanismo, pero es un bosque sumergido”.

Control de los daños

Pepa incide en que “el medioambiente marino está de moda” y que por ello vale la pena el esfuerzo de aprovechar a todas las personas que quieran subirse a esa ola de conocimiento. “Actualmente la sociedad es mucho más sensible a toda esta problemática ambiental. Nosotros tenemos las herramientas para poder desarrollar proyectos y campañas”. Esto último se ha hecho aún más evidente con el reciente vertido de fuel en la zona de El Saler. “Antiguamente los vertidos y la gestión de las aguas residuales era más o menos que cada uno hacía lo que le venía en gana. Ahora hay una regulación más clara. Todavía no sabemos el origen del vertido pero lo que está claro es que cada vez hay un mayor tránsito marino y un problema mayor. Al igual que ocurre con el tránsito terrestre. Y además está el problema de la contaminación acústica. Si pensamos en la comunicación de los cetáceos, que se hace a través de ondas bajo el agua, uno se puede imaginar el caos sonoro que se produce. Los delfines, que son unos animales muy sociables, también están afectados imagina a una cría que no puede comunicarse con su madre. La contaminación acústica es muy grave. No solo son los vertidos. Aquí tenemos un gran corredor de cetáceos que se ven afectados…Lo importante es que haya una legislación clara al respecto que se debe hacer cumplir y que haga que las personas o empresas que contaminen paguen por ello. A veces se trata como si el mar lo admitiera todo, pero no es así”, indica.

La Fundación trabaja con aspectos relacionados con la biodiversidad más que con estudios o investigaciones. “Este año nuestra campaña se centra en los efectos del cambio climático. Nuestras campañas de sensibilización suelen durar unos dos años para poder darles la importancia que merecen. Tenemos mucho de lo que hablar. Nos hemos centrado en concienciar y sensibilizar sobre lo que está pasando. Constatamos que las tortugas se están viendo afectadas por el cambio climático y estamos viendo cómo buscan nuevas zonas de nidificación. Tradicionalmente lo hacían en las costas de Turquía y Grecia y ahora se han desplazado al Mediteráneo occidental. Cada verano hay una mayor nidificación en nuestras costas”, relata Pepa.

Un problema una solución para todos

Entre los deseos de Pepa para el futuro está “la creación de zonas protegidas marinas. Las reservas o cualquier otra figura de protección es algo muy importante para que el mar se regenere. Está demostrado científicamente que cuando se preservan las zonas se da una recuperación de estos ecosistemas. Lo fundamental son las sinergias. Es tan grande la problemática a la que nos enfrentamos, no sólo en el mar, que debemos aprovechar la sinergia entre gobiernos, empresas, asociaciones, Europa… y trabajar conjuntamente porque si no es imposible. Es un problema muy complejo en el que cada acción tiene una consecuencia en cascada. Necesitamos la acción de todos, incluida la propia ciudadanía. Es un cambio de mentalidad que nos obliga a estar a toso en el mismo barco. El mensaje debe ser de colaboración y solidaridad para luchar contra la contaminación. Sé que puede sonar un poco utópico y que quizá no vivamos en una sociedad tan solidaria como nos gustaría pero si no es entre todos no se va a producir el cambio que necesitamos. Hay que pasar a la acción y no quedarnos en las palabras. Contagiar a nuestro entorno, participar en una asociación con los amigos y la familia. Cada uno en nuestro pequeño ámbito”.

Artículo de Richard Escriche.

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