Proteger la biodiversidad pasa por conservar la genética de las especies

La protección de la biodiversidad pasa por conservar la diversidad genética de las especies, según concluye un estudio internacional con participación de la Estación Biológica de Doñana (EBD-CSIC) que muestra, además, que los esfuerzos actuales para monitorizar la diversidad genética en Europa son incompletos e insuficientes.

Los investigadores han realizado una investigación exhaustiva sobre las iniciativas de seguimiento de la diversidad genética en Europa, según ha informado la EBD-CSIC en un comunicado.

Según sus conclusiones, a pesar de los grandes esfuerzos de algunos países en esta línea, el estudio ha revelado niveles generalmente bajos de seguimiento en toda Europa, especialmente en el área mediterránea, precisamente en puntos de alta biodiversidad.

En este estudio se han analizado todos los programas de seguimiento genético en los 32 países del programa de Cooperación Europea en Ciencia y Tecnología (COST). Los resultados son claros: los esfuerzos para monitorizar la diversidad genética en Europa son incompletos e insuficientes.

El equipo evaluó, además, zonas geográficas con condiciones cercanas a los límites de tolerancia climática de 147 especies vegetales y animales relevantes desde el punto de vista de la conservación y la gestión.

Las poblaciones que históricamente se han adaptado a vivir en esas zonas ambientalmente marginales probablemente albergan variantes genéticas importantes para la resiliencia de la población ante condiciones y fenómenos climáticos casi extremos.

Teniendo en cuenta el ritmo actual del cambio climático, el clima en estas zonas podría cambiar de forma tan drástica que acabara superando las tolerancias ambientales de las especies y llevara a estas poblaciones marginales a la extinción, con la consiguiente pérdida de variantes genéticas importantes.

El equipo científico aboga, por tanto, por la ampliación del seguimiento genético para cubrir la totalidad de los gradientes climáticos ocupados por poblaciones de especies clave, con el fin de identificar estas variantes genéticas y facilitar su conservación.

Las áreas geográficas donde se necesitan más esfuerzos en la monitorización de la diversidad genética se encuentran especialmente en el sureste de Europa, en la zona de Turquía o los Balcanes.

“Sin un mejor seguimiento de la diversidad genética, corremos el riesgo de perder variantes genéticas importantes”, ha indicado Peter Pearman, autor principal del estudio.

Una mejora de la monitorización podría ayudar a detectar áreas favorables a estas variantes y protegerlas para mantener la diversidad genética que es esencial para la supervivencia a largo plazo de las especies.

   El caso de España

“España no sale muy bien parada en este estudio. Hemos detectado una escasa presencia de programas de monitoreo genético de especies silvestre”, ha señalado José Antonio Godoy, investigador en la EBD-CSIC.

En España se han realizado numerosos estudios de variación genética en especies silvestres, pero casi exclusivamente de forma puntual, que aportan tan solo una instantánea del estado genético. El hecho de que estos análisis no tengan continuidad a lo largo del tiempo no permite detectar las tendencias generales.

En esta situación, el lince es una excepción. Se trata de un caso, además, en la que la diversidad genética es especialmente relevante: los estudios indican que la escasa diversidad y la endogamia han podido estar limitando la recuperación de la especie.

“Afortunadamente, la gestión genética realizada en las últimas dos décadas parece que está contribuyendo a una recuperación espectacular. Además, está teniendo continuidad con el vigente proyecto LIFE “Lynxconnect”, que implementa un ambicioso programa de seguimiento y gestión genética”, ha comentado Godoy.

El lince constituye un ejemplo de la necesidad de estudiar la diversidad genética para mejorar las posibilidades de supervivencia de especies amenazadas.

Aparte del lince, son pocos los programas de seguimiento genético que existen en España.

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