Ángeles Parra (BioCultura): «Tenemos que aprender a diferenciar el producto ecológico del que no lo es»

«Tenemos que despertar al hecho de que ya existe una producción de alimentos sana, para nosotros y para el medioambiente» y «aprender a diferenciar el producto ecológico del que no lo es», asegura a EFE Ángeles Parra, directora de BioCultura, en vísperas de la inauguración de su 38ª edición madrileña.

La feria de alimentación ecológica más importante de España arranca en el pabellón 9 de IFEMA, con la participación de 400 expositores, la organización de más de 300 actividades paralelas y la expectativa de superar los 50.000 visitantes.

Este año, el lema escogido es «Abre los ojos a lo ecológico» que, según la también presidenta de la Asociación Vida Sana, «quiere decir muchas cosas incluyendo la necesidad de descartar palabras utilizadas en ‘marketing’: que si un producto es natural, que si responsable, kilómetro cero, regenerativo…, cuando no quieren decir nada en realidad» pues «sólo con una certificación real se puede hablar de productos ecológicos».

Un alimento de este tipo «ha pasado un proceso de control y está protegido por los términos ecológico, biológico u orgánico -se puede llamar de las tres maneras- gracias a un reglamento europeo» y también por el examen del propio comité de técnicos profesionales que colabora con la feria.

No se trata exclusivamente de alimentación, ya que BioCultura es multisectorial y ofrece además apartados de cosmética, moda o turismo rural, entre otros, en los que «hacemos una criba, sector por sector, antes de que el público acuda para que sepa que todo lo que hay allí es de confianza».

El «buen trabajo» de los últimos años ha permitido que el consumo de productos ecológicos haya ido aumentando progresivamente, sobre todo «a partir de la pandemia, cuando abrimos los ojos a la necesidad de tomar las riendas de nuestra salud y alimentarnos mejor, potenciando unos hábitos de vida saludables para reforzar nuestro sistema inmunitario frente a cualquier agresión externa».

Además, a día de hoy existen «muchos más puntos de venta que antes» de productos ecológicos ya que «prácticamente en cualquier establecimiento los encuentras en mayor o menor número».

Aunque resulta «complicado» recomendar referencias concretas, Parra se inclina, en cuanto a la alimentación orgánica, por productos «frescos y simples» como hortalizas, frutas, legumbres o cereales, pero «si hablamos de productos elaborados, un sector totalmente innovador que cada día aporta nuevas ideas, no puede faltar en la nevera la kombucha», una bebida fermentada obtenida a partir del té con efectos beneficiosos especialmente para los riñones y el hígado.

En el caso de la cosmética, «para los que tenemos ya una cierta edad están muy bien los tintes ecológicos para el cabello, porque los que se usan habitualmente tienen sustancias tóxicas» y, en el de la moda, «entra en juego el tema ético, pues la ropa barata se paga cara».

Más allá de la escasa sostenibilidad para el planeta de la «Fast Fashion» y de algunos estilos como la ropa de algodón, «uno de los cultivos que utiliza más agrotóxicos», considera que «es preferible tener poca ropa de buena calidad, que no nos dañe a nosotros por las alergias provocadas por tejidos pésimos, ni a los que la fabrican, como sabemos sucede con marcas que usan mano de obra infantil o trabajadores en condiciones pésimas».

Parra se ha mostrado satisfecha por los «casi 40 años que llevamos de feria, de activismo, de crear conciencia en la sociedad española, que nos han dado la razón ante la necesidad de impulsar lo ecológico», lo que se ha traducido en las sucesivas ediciones de BioCultura en Madrid, «donde hicimos la primera y siempre nos trae muchos recuerdos», pero también en Barcelona, Bilbao, Sevilla y La Coruña.

Este año, además, ha propuesto «reflexionar sobre el concepto de sitopía» -del griego ‘sitos’, que significa comida y ‘topos’, que es lugar-, como se titula la última obra publicada por la arquitecta y escritora británica Carolyn Steel, que analiza cómo la comida alimenta y da forma no sólo al cuerpo humano sino también a la sociedad y al mundo y explora cómo se puede utilizar como herramienta para transformar y mejorar la vida.