
La llegada de especies invasoras a los hábitats y ecosistemas genera un impacto ecológico y socioeconómico que afecta significativamente tanto a la fauna como la flora del territorio. La caña del tipo Arundo donax es uno de los principales ejemplos, puesto que, en los últimos años y según registra el Exocat – sistema de información de las especies exóticas de Cataluña-, ha sido una de las principales clases exóticas que más presencia ha ganado colonizando los cauces de los ríos, rieras y torrentes.
Esta planta herbácea, originaria de Asia y que, históricamente, ha colonizado los ríos y las acequias del Mediterráneo, del norte de África y de América, se encuentra entre las 112 plantas alóctonas que tienen un comportamiento invasor. Concretamente, presenta un comportamiento hidráulico nocivo: disminuye la capacidad hídrica del cauce y, al romperse, puede llegar a obstaculizarla y aumentar el riesgo de inundación. Por otro lado, también constituye una amenaza grave para la conservación de la biodiversidad, puesto que afecta a las especies autóctonas, los hábitats y los ecosistemas propios.
En este contexto, varios ayuntamientos han elaborado planes de actuación en colaboración con empresas de servicios medioambientales como Talher para eliminar esta y otras plantas exóticas invasoras de sus cauces y recuperar el bosque de ribera autóctono. Se trata de proyectos locales de mantenimiento, conservación y mejora de los cauces de torrentes y rieras, para eliminar y erradicar estas cañas -y otras especies invasoras-, retirar cúmulos de troncos y ramas, hacer desbroces, a la vez que se encargan de replantar semillas de especies herbáceas autóctonas con el objetivo de mejorar el estado ecológico de las masas de agua afectadas.
Especie difícil de erradicar por su capacidad de rebrotar
“Eliminar estas cañas es un proceso muy difícil por su gran capacidad de rebrotar”, señala Rodolf Rejsek, jefe de servicio de Talher, “primero hay que segar la parte aérea de esta planta invasora; después, con una excavadora, extraemos los rizomas, los tallos horizontales y subterráneos de las cuales nacen las raíces, llegando a una profundidad mínima de 50 centímetros. Posteriormente, trituramos los restos de cañas y rizomas para impedir el rebrote; y las trasladamos a un gestor autorizado”. Al tratarse de una especie muy resiliente, a posteriori, es necesario hacer repasados manuales para arrancar los rizomas que hayan podido sobrevivir a la intervención.
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