Tony Sotelo (Carmon Comunidad de Inversores): “Nuestra forma de construir es obsoleta y necesita evolucionar”

Las cicatrices de la crisis del 2008 todavía son visibles en nuestra geografía. El pinchazo de aquella enorme burbuja inmobiliaria dejó sólo en la Comunidad Valenciana más de 3.500 inmuebles abandonados. Tony Sotelo es el alma de Carmon Comunidad de Inversores, una empresa creada para recuperarlos y darles una segunda vida. Este emprendedor, que empezó como peón de obra y consiguió abrir su primera empresa a los 25 años, ha revitalizado ya 157 pisos y 24 chalets. “Nuestro proyecto surgió al observar la contradicción de la existencia de numerosos edificios y viviendas abandonadas mientras existía una notable falta de viviendas asequibles y de calidad. Nos parecía injusto que estos espacios quedaran desaprovechados, por lo que nos propusimos darles una nueva vida, transformándolos en hogares modernos y accesibles” afirma el fundador y CEO de esta compañía.

Los esqueletos de miles de edificios abandonados son los espectros fantasmagóricos que nos recuerdan la insostenibilidad de aquel modelo productivo voraz y codicioso. Sus huellas no han desaparecido todavía. Tony Sotelo cree firmemente que son aprovechables, que merecen una segunda oportunidad. Por eso, creó una empresa que “no solo busca generar rentabilidad para nuestros inversores, sino también abordar el desafío social y urbano de la falta de vivienda, aprovechando recursos ya existentes en nuestras ciudades” indica este emprendedor crítico también con la forma en la que se sigue construyendo. “Necesitamos nuevas ciudades construidas de manera más eficiente, utilizando sistemas constructivos modernos y eco-amigables, edificios más altos con viviendas dignas y amplias zonas verdes. Nuestra forma de construir es obsoleta y necesita evolucionar” precisa este joven empresario. 

Las viviendas que “resucita” su compañía están valoradas en un rango que no supera los 120.000 euros, “un precio justo para las áreas en las que se encuentran, lo que los convierte en una opción atractiva para quienes buscan calidad y accesibilidad en su próxima inversión inmobiliaria” añade Tony Sotelo que defiende el valor que aporta su empresa. “Nuestro trabajo ha sido fundamental para transformar estos espacios desatendidos en hogares habitables y seguros, contribuyendo así a la reactivación de comunidades y al impulso del mercado inmobiliario local” explica el responsable de una compañía que considera “injusta” la existencia de un parque inmobiliario de miles de viviendas abandonadas “especialmente considerando las necesidades habitacionales de tantas familias. Este panorama refuerza nuestra misión de revitalizar estos espacios, no solo como oportunidad de inversión sino también como una contribución social, proporcionando hogares y reactivando comunidades” añade Sotelo.

“Ofrecemos un valor añadido único a nuestras viviendas, entregándolas completamente amuebladas y decoradas con estilo, incluyendo cocinas y electrodomésticos de alta calidad. Nos enfocamos en detalles como la automatización de persianas, sistemas de seguridad con cámaras y sensores de movimiento en áreas comunes, así como soluciones de calefacción comunitaria eficientes, como pellets o aerotermia” señala Tony Sotelo que apuesta por una planificación urbana más sostenible y eficiente. “Imaginemos altas torres rodeadas de zonas verdes con vegetación autóctona que purifique el aire, complementadas con fachadas solares y sistemas para la reutilización y purificación del agua de lluvia para uso doméstico. Aunque pueda parecer costoso y complejo, con la actitud correcta y un compromiso genuino por parte de la sociedad, este modelo es totalmente alcanzable y representa el futuro de la urbanización sostenible” afirma el fundador de Carmon Comunidad de Inversores.

Tony Sotelo no sólo es crítico con el actual modelo urbanístico, también con la inacción de instituciones públicas y privadas para abordar una salida sostenible para tantas viviendas abandonadas por la crisis del 2008. Incluso es escéptico con el riesgo que planea sobre  nuestra economía. “La crisis inmobiliaria que comenzó en 2008 en España es un claro ejemplo de cómo, a pesar de las lecciones aprendidas, el riesgo de repetición persiste, recordándonos la importancia de prepararnos para el futuro” aclara Sotelo para quien “la solución a este dilema parece radicar en encontrar un equilibrio entre leyes proteccionistas que cuiden de la sociedad y, al mismo tiempo, normativas que salvaguarden y estimulen las inversiones inmobiliarias. Necesitamos una planificación urbana más sostenible y eficiente”.

Artículo de Ricard Chicot.

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