Un estudio detecta que los embalses españoles pierden un 10 % de agua por evaporación

Un estudio de investigadores del departamento de Geografía de la Universidad de las Islas Baleares (UIB) ha determinado que un 10 % del agua almacenada en los embalses de la península se pierde por evaporación, con 2.700 hectómetros cúbicos anuales, cifra equivalente a la mitad del agua de consumo urbano.

El coste estimado de esa evaporación es de 800 millones de euros al año, ha explicado en una rueda de prensa el profesor del departamento de Geografía y miembro del grupo consolidado I+D+i de Recursos Hídricos, Estudios Urbanos y Cambio Global (Glowater & Urban Studies) Enrique Morán Tejeda.

Otro de los autores del estudio, el catedrático Cels García, ha advertido de que ningún plan hidrológico tiene en cuenta esa evaporación, un factor que tampoco se considera en la gestión de los embalses, ni en los dedicados al regadío para la agricultura ni en los orientados a producir energía hidroeléctrica.

«Sería interesante conservar niveles de llenado no muy amplios, para reducir la superficie expuesta, que además tendría otro beneficio porque conservas más caudal en los ríos, con lo que habría que mantenerlos en niveles medio-bajos», plantea Morán como posible forma de reducir esa pérdida.

Aboga por «jugar con el nivel embalsado, sobre todo en épocas de sequía, que la evaporación se tenga en cuenta en la ecuación para disminuir las posibles pérdidas». Otra opción es la instalación de cubiertas flotantes que reduzcan la exposición, pero advierte de que solo es viable en embalses pequeños.

El estudio determina que los valores de evaporación se han incrementado desde unos 1.000 hm³ en los años 60 del siglo XX a los 2.700 hm³ actuales.

En ese incremento de la evaporación han intervenido tres factores, empezando por el aumento de superficie de agua expuesta a la evaporación por la construcción de nuevos embalses, que ha supuesto el 75 % del peso en el incremento de la evaporación.

En la actualidad, en España la cifra se ha estabilizado en unas 1.200 grandes presas (con pared de más de 15 metros) pero en los años 60 y 70 se creaban entre 150 y 200 nuevos por década.

El segundo factor que más ha incidido en el incremento de esa evaporación es el manejo de las reservas porque «cuanta más agua se almacena, mayor es la superficie expuesta y más se evapora», un elemento que ha supuesto un 23 % del incremento total de la evaporación desde 1960.

El tercer factor es el calentamiento del clima, con un 3 % de peso sobre ese aumento de la evaporación.

La estimación de perdidas futuras por la superficie expuesta a la evaporación y la evolución del clima a futuro indica que esas pérdidas «van a aumentar un 35 %» para finales del siglo presente», ha añadido Morán sobre este estudio publicado en la revista ‘Earth’s Future’, que ha analizado 362 embalses, que representan el 44 % de capacidad de almacenamiento de toda la península.

El profesor Morán ha subrayado que el objetivo del estudio es «poner cifras a una paradoja ideológica: que cuando almacenas agua en un embalse, la está perdiendo por evaporación», algo que debería tenerse en cuenta en «uno de los países con más agua embalsada en proporción a sus habitantes», solo equiparable a la situación de California.

El catedrático Cels García añade que «es un llamamiento para pensar que al gestionar el agua hay que tener en cuenta las pérdidas por evaporación», algo que afecta «a cualquier lámina de agua libre» que está expuesta, algo que sucede «con las piscinas, las balsas de regadío y los embalses». Recuerda que los planes hidrológicos se revisan cada 6 años y la pérdida por evaporación «debería tenerse presente».

García añade que es una cuestión que debería tenerse presente en los costes, de manera que si la agricultura es «la gran beneficiada en la península» del almacenamiento hídrico en embalses «tendría que compensar o tener previsto en el precio del agua que paga para regadío» una contabilización de esas pérdidas por evaporación.

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