Una segunda vida para las bicicletas y las personas refugiadas en la CEAR de Alicante

La delegación en Alicante de la Comisión Española de Ayuda al Refugiado CEAR en colaboración con la Sociedad Ciclista de San Juan, mantiene abierta hasta el 30 de marzo la campaña de donación de bicicletas “Dale otro refugio a tu antigua bicicleta” para que puedan ser aprovechadas por las personas refugiadas de sus centros de Alicante y de Sant Joan d’Alacant.

David Caracuel, técnico de Incidencia, Comunicación y Voluntariado de CEAR explica que “se pueden traer bicicletas de adultos o niños porque a uno de los dispositivos están viviendo muchas familias y es una buena ocasión para que puedan utilizarlas allí”. Disponer de ellas, añade, les permite tener “actividades de ocio saludable en las que puedan participar, tanto los menores, como las familias saliendo a dar un paseo en bicicleta los fines de semana”.

Como en todas las actividades que CEAR pone en marcha se cuenta con la implicación de las personas refugiadas que, en este caso, ayudarán en la reparación y puesta a punto de las bicicletas. Para ello contarán con el asesoramiento y el material que aporta Juan Sáez, propietario de Bici San Juan a quien Julián, presidente de la Sociedad Ciclista de San Juan puso en contacto con CEAR, y que es el punto de recepción en la calle Doctor Ivorra, 3 de San Juan.

“Todo lo que sea ayudar y fomentar una segunda vida para las bicicletas y más para alguien que lo necesita me parece genial”, asegura Juan Sáez. También desde la parte donante, Cesáreo Martín, coincide al señalar que es una iniciativa “estupenda porque las personas refugiadas cuando vienen lo hacen prácticamente sin nada, y esto les permite tener algún entretenimiento”.

De momento, hay tres personas refugiadas que van a colaborar en los arreglos. En el caso de Abdel Majic Cherifi, de Argelia, explica en un incipiente español que tiene experiencia previa porque “ha hecho un curso y practicado con la mecánica” y que, aunque él tiene una bicicleta, con las nuevas podrá “salir con su amigo a la montaña”.

Keoulin Keita, un joven maliense, también se ha ofrecido voluntario. Recién llegado a Alicante asegura que tiene experiencia previa porque en otra ciudad en la que estuvo “ayudaba con mis amigos cada viernes a arreglar bicicletas” y que le “encanta participar porque desde pequeño le gustan”.

Para Alberto Costa, de Colombia, la iniciativa es “excelente” al ser una “oportunidad de poder hacer un voluntariado para sacar adelante este proyecto con mi apoyo”. “Toca pensar en el tema de la solidaridad: hoy por mí y mañana por ti”, afirma.

(En la foto, Keoulin Keita, de Mali, con David Caracuel)

Artículo de Kati Ferrero

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