Unos bosques bien conservados podrían retirar el 30 % del CO2 acumulado en la atmósfera

Unos bosques en buen estado podrían llegar a absorber hasta el 30 % del CO2 acumulado en la atmósfera (unas 226 gigatoneladas, Gt), siempre y cuando se lleven a cabo de manera paralela los esfuerzos de reducción de emisiones comprometidos por los países y el sector privado.

Esta es la conclusión del estudio más preciso hasta la fecha sobre capacidad de absorción de CO2 de las masas forestales del planeta, que publica esta semana la revista Nature, en el que han participado decenas de científicos de la red global de investigadores de ecología (Global Forest Biodiversity Initiative, GFBI).

«La red posee la mayor base de datos forestal del mundo, procedente de inventarios con información individual de árboles en más de un millón de parcelas en todas las regiones y la comparación con datos obtenidos mediante teledetección por satélite”, ha explicado Sergio de Miguel, profesor de Ciencias Forestales de la Universidad de Lleida y responsable del Grupo de Investigación Global sobre Ecosistemas Forestales del CTFC.

Su conclusión es que unos bosques en buen estado tienen el potencial de capturar 226 Gt de CO2 acumuladas en la atmósfera, es decir, aproximadamente un 30 % de todas las emisiones globales hasta la fecha, siempre y cuando se den determinadas condiciones.

La primera de ellas -y de aquí una de las grandes novedades de este estudio- es que este porcentaje de captura de carbono solo podrá alcanzarse si se reducen las emisiones globales de forma drástica para que los bosques puedan estar “en una situación óptima”, ha incidido De Miguel en una entrevista con EFE.

“Si no reducimos emisiones, tendremos sequías cada vez más severas, grandes incendios y otros impactos del cambio climático que comprometerán el correcto funcionamiento de los bosques, por tanto nuestros cálculos no tendrían sentido si no van acompañados de las otras vías de mitigación del cambio climático”, ha agregado.

Dicho de otro modo: “los bosques son muy importantes en la absorción de emisiones, pero no pueden ser excusa ni moneda de cambio en un ‘greenwashing’ (ecoimpostura) para no reducir emisiones”.

Bioeconomía

En un contexto de esfuerzos para reducir emisiones, ese potencial de los bosques para retirar de la atmósfera el 30 % del CO2 que ha acumulado, se alcanzaría de dos formas: garantizando la conservación de los bosques existentes (así se llegaría a un 61 % de esas 226 Gt) y restaurando aquellos que han sido degradados y/o fragmentados o divididos hasta su deterioro(39 %).

“Con ese 61 % no nos referimos a bosques intocables, sino al contrario, a gestionar los bosques de manera sostenible para garantizar su funcionamiento, y a que sean motor del desarrollo sostenible de las comunidades locales”, ha insistido De Miguel, quien ha apuntado a que esto implica hablar de “bioeconomía, es decir no de conservar a expensas del desarrollo humano, sino de promover desarrollo humano a través de los bosques”.

Por su parte, el otro 39 % de la responsabilidad para retirar de la atmósfera esas 226 Gt recae en “la necesidad de restaurar masas forestales para el correcto funcionamiento de los ecosistemas”, incluido para que recobren la capacidad de absorber CO2.

Para Thomas Crowther, profesor de la Escuela Politécnica Federal de Zúrich, y director del estudio, “urge redefinir el significado de la restauración para las personas”.

«La restauración no consiste en plantaciones masivas de árboles para compensar las emisiones de carbono. La restauración es apoyar económicamente a millones de comunidades locales y agricultores que promueven la biodiversidad en todo el mundo. Solo cuando el buen mantenimiento de los ecosistemas sea la opción por la que apuesten las comunidades locales conseguiremos esa captura de carbono por parte de los bosques”, ha subrayado Crowther.