Wopke Hoekstra, comisario europeo de Clima: «La ventana de oportunidad se está cerrando»

 El comisario europeo de Acción Climática, Wopke Hoekstra, confía en que la cumbre climática COP28 de Naciones Unidas en Dubái sirva para dar un impulso global a la lucha contra el calentamiento global porque «la ventana de oportunidad se está cerrando».

«Hay que hacer más y más deprisa (…), los científicos nos lo están diciendo», sentencia Hoekstra en una entrevista con la Redacción Europea de Agencias, donde está incluida la Agencia EFE, justo después de que la ONU haya advertido de que si los 149 países que han presentado planes climáticos los cumplen, el aumento de la temperatura global ascenderá casi 3 grados respecto a los valores preindustriales, el doble de la meta de 1,5.

El político neerlandés será el encargado de negociar a partir del próximo 30 de noviembre en la COP28 en nombre de la Unión Europea, en tándem con la vicepresidenta española y ministra para la Transición Ecológica, Teresa Ribera (en representación de la presidencia del Consejo de la UE), y con la ayuda técnica del asesor comunitario Jacob Werksman.

Será su primera experiencia como negociador europeo en la COP, pues acaba de asumir el puesto de comisario en octubre tras la salida del que fuera vicepresidente de la Comisión para el Pacto Verde, su compatriota Frans Timmermans, para presentarse a las elecciones legislativas de este miércoles en su país.

En mes y medio, el que fuera ministro de Exteriores de Países Bajos ha viajado a 13 países además de Bélgica -entre ellos Brasil, Chile, España o Arabia Saudí- y ha mantenido 55 reuniones con ministros, enviados especiales, negociadores y líderes de organismos internacionales.

«Dicen que tengo un apartamento en Bruselas», bromea Hoekstra, que tiene claro que «no hay otra alternativa que continuar en la senda de la ambición en la que está Europa y hacer mucho más en la década que viene para garantizar que tendemos puentes con el resto del mundo».

La Unión Europea sólo es responsable del 7 % de las emisiones globales y en la lucha climática «sólo puede tener éxito con un amplio consenso» de países, empresas y ciudadanos, dice.

El neerlandés lleva bajo el brazo un mandato de negociación validado por los veintisiete países de la UE, que incluye reclamar que se triplique la capacidad de energía renovable instalada para 2030, que se duplique la tasa de eficiencia energética y limitar los subsidios a los hidrocarburos.

También aspira a convencer al resto del mundo, incluidos los países petroleros, de que hace falta alejarse de los combustibles fósiles en general y «el carbón en particular porque es el que más daño hace», así como avanzar en una de las grandes asignaturas pendientes de la lucha climática: la financiación.

Pese a que los países ricos nunca han transferido el total de 100.000 millones de dólares prometidos a los países pobres para ayudarles en la transición, ahora se negocia un nuevo fondo de pérdidas y daños para sufragar el impacto del cambio climático en los Estados más vulnerables y con menos recursos.

Y una de las incógnitas a despejar es si China debería ser receptora o contribuyente a ese fondo.

«Lo que le he dicho a nuestros socios en China la semana pasada (…) es que todos los que tengan la capacidad de pagar, deben hacerlo», explica Hoekstra, que acaba de regresar de Pekín.

Argumenta que China, pese a estar aún en desarrollo, es también «la segunda economía del mundo» y es «más rica que al menos un Estado miembro de la UE», pues en términos de PIB ‘per cápita’ supera a Bulgaria.

«El fondo de pérdidas y daño debe estar ahí para los que más lo necesitan», dice Hoekstra, que señala a África, donde «no son responsables de nada del cambio climático y sufren las consecuencias de las sequías, etcétera».

La Unión Europea ya ha anunciado que hará una «contribución sustancial» a ese fondo, pero Hoekstra no desvela su cuantía ni su composición.

«Estamos dispuestos a asumir la responsabilidad», dice el neerlandés, de 48 años.

Patio global revuelto

Las negociaciones climáticas de la COP28 acontecerán en un momento geopolítico delicado, con la invasión de Rusia sobre Ucrania aún en curso o la represalia de Israel sobre Gaza por el ataque terrorista de Hamás, entre otras tensiones.

«Si ves lo que ha pasado en los últimos seis o siete años, las cosas se han hecho infinitamente más difíciles» pero «es necesario llegar a resultados y no hay tiempo que perder», dice Hoekstra con pragmatismo.

A esa incertidumbre geopolítica se ha sumado a última hora la victoria en las elecciones presidenciales de Argentina del ultraliberal Javier Milei, criticado por negar los efectos del cambio climático.

La UE había avanzado con el anterior gobierno argentino para cooperar en áreas como el hidrógeno, el cobre, el litio y las tierras raras, sin que se sepa aún qué va a hacer Milei al respecto.

«En la vida ordinaria es importante juzgar a los individuos y a los gobiernos por sus acciones», dice Hoekstra, quien subraya la voluntad de la UE de «continuar» trabajando con ese país en el «desafío del cambio climático».

«Tienes que trabajar con los gobiernos elegidos», concluye.