
Más de una docena de entidades agrícolas se han aliado a la UA para crear la Cátedra de Eficiencia Hídrica y Agricultura Sostenible, con la idea de buscar soluciones tecnológicas para el sector hídrico y agroalimentario. Entre los responsables que han firmado el acuerdo, José Vicente Andreu, presidente de Asaja, confía en que la cátedra sea un núcleo de reflexión e investigación en la gestión de los recursos hídricos y la industria agroalimentaria.
¿Cómo ha surgido esta alianza entre el sector agrario y la Universidad de Alicante para crear esta Cátedra de Eficiencia Hídrica?
Porque uno de los graves problemas que tenemos en la provincia de Alicante es el tema del agua. Es un caballo de batalla que lleva mucho tiempo y creo que todo lo que sea investigar, analizar, divulgar el buen uso del agua, es muy bueno para nosotros como agricultores y para la sociedad en general, porque sin duda el problema del agua no se va a solucionar ni hoy ni mañana ni pasado. Y sí es importante que estudiemos cómo mejorar los sistemas, claro.
¿Y cuáles van a ser estas primeras líneas de investigación prioritarias para ASAJA?
Pues esta Cátedra va a estudiar, va a investigar y va a divulgar sobre el agua pero también sobre la digitalización y la sostenibilidad del sistema. Es buscar la sostenibilidad de la producción agraria en un contexto de dificultades sobrevenidas, tanto desde el punto de vista ambiental como desde el punto de vista político o geopolítico.
Las dificultades que estamos teniendo con el incremento de costes, con las dificultades sobrevenidas de los abonos comerciales con terceros países, si no somos más fuertes y tenemos más capacidad de competitividad, lo vamos a pasar mal.
Usted defiende proyectos como el vertido cero o las autopistas del agua. ¿De qué manera la Cátedra puede ayudar a materializar estas infraestructuras para reequilibrar la provincia?
Esos proyectos son básicos. Son básicos porque tenemos que aprovechar todos los recursos. Tenemos que convertir -viendo como agricultores, como sociedad- los problemas, los residuos, en soluciones, en materia prima.
En el caso de Alicante tenemos casi cuatro millones de población fija, más toda la población flotante, y eso consume mucha agua en el día a día. Esas aguas hay que depurarlas mejor, cumplir la normativa europea y hacer economía circular a través del agua. Desde esta Cátedra, sin duda alguna, todo lo que sea estudiar nuevos sistemas, nuevos tratamientos, nuevas posibilidades de uso, nos va a venir muy bien.
Tras los constantes recortes al trasvase Tajo Segura, ¿es la eficiencia hídrica tecnológica suficiente para salvar el campo de la Vega Baja, del Vinalopó, o dependemos de los aportes externos obligatoriamente?
Dependemos de los aportes externos. Somos la cuarta provincia en población, una de las primeras en exportación de frutas y hortalizas, y no tenemos ríos, no tenemos acuíferos. Solo tenemos los acuíferos del Vinalopó, que están en proceso de recuperación ahora, gracias al trasvase Jucar-Vinalopó, pero no es suficiente con eso. Seguimos dependiendo del trasvase Tajo Segura. Es totalmente esencial.Tenemos que aportar recursos al sistema, y esos recursos que aportan, mejorar su uso, su economía circular, su circularidad, su reutilización. Aportes que solo vienen por dos vías: por los trasvases y por la desalación de aguas del mar. A los dos apelamos y a ni nguno renunciamos, lógicamente.
¿Y qué papel jugará el agua desalada y las aguas regeneradas en los estudios de esta cátedra?
Yo creo que tenemos más campo de juego en el agua regenerada, en la reutilización. El agua desalada, ya sabemos que hay que mejorar los sistemas de producción, pero estamos sometidos a los dictámenes del MITECO, de la Confederación Hidrográfica. Sin embargo, en las aguas regeneradas tenemos muchos puntos de producción. Cada municipio, cada comarca tiene unas cuantas EDAR, entidades de depuración de aguas residuales, y ahí sí que tenemos muchos puntos de acción. Desaladoras en Alicante tenemos una muy grande, la mayor de Europa, que se va a ampliar. La mayor parte de esas aguas, el 80% se va fuera de la provincia de Alicante, se va a Murcia y Almería, y ahí tenemos muy poco margen; más allá de reivindicar que esa agua pueda llegar a todas las zonas alrededor del trasvase Tajo-Segura, no tenemos mucho más que hacer. Sin embargo, depuradoras tenemos muchísimas, y para conseguir que sean más eficientes y que esa agua llegue a los usuarios, sí que queda mucho por estudiar y mejorar.
¿Y cree que servirán los datos o los informes técnicos que genere la Cátedra para hacer presión política en Madrid y en Bruselas frente a los recortes de agua?
Claro, claro, servirá y mucho. Porque todos los estudios técnicos que vayan encaminados a mejorar el uso, y son estudios no grandes, no tesis doctorales, sino estudios puntuales, analizan el problema y analizan las soluciones localmente. Y eso solo se puede hacer desde el territorio, pisando el terreno y conociendo la particularidad de cada comarca, de cada municipio, de cada pequeña comunidad de regantes. Y en eso la cátedra tiene mucho que decir.
Hace un tiempo, en enero, se creó otra cátedra aquí en la Universidad sobre Agua y Energía. No sé si aquí también están ustedes involucrados o si pueden tener alguna relación ambas cátedras.
No, en esa no estamos nosotros. Yo creo que está más enfocada a otro tipo de proyectos, no directamente al sector primario.
Es muy importante la relación entre agua y energía directa. El agua es una fuente de energía hidráulica, lógicamente, y siempre se ha visto la posibilidad de obtener la energía del agua a través de las centrales hidroeléctricas, pero con las energías fotovoltaicas de las zonas renovables se abre un abanico increíble, inmenso, para poder usar pilas energéticas en forma de embalse de agua. De esta forma, cuando hay una gran producción de energía renovable, porque hay viento, porque hay mucho sol y no hay tanto consumo, esa energía se puede almacenar en forma de pila de agua a una cota alta para que se pueda turbinar cuando haya más necesidad. Pero eso ya no está tan directamente relacionado con el sector primario.
¿Qué soluciones inmediatas esperan desde el campo alicantino con esta nueva cátedra?
Milagros no hay. El único milagro es el trabajo constante, diario, en silencio y muchas veces anónimo. Todo lo que sea hacer caminos, como las hormigas mueven inmensas cantidades de grano y de alimentos… Yo creo que esta iniciativa de cátedra, de centro de estudio, de buscar mejorar las eficiencias de cada uno de los procesos, es una gran oportunidad. El milagro es el trabajo de cada día.
InfoSOS, por un mundo sostenible.




