Ramón Alonso Pérez: “El banco reciclado de El Campello es un ejemplo práctico de cómo la innovación permite dar una segunda vida a residuos abandonados”

El plástico retirado el pasado marzo por escolares del CEIP Rafael Altamira en el cauce del río Monnegre ha vuelto a El Campello en forma de banco elaborado con materiales reciclados en el paseo de Carrer la Mar. Un banco fabricado con parte de ese plástico recogido a instancias de “Coca-Cola”, que cada año lleva a cabo la iniciativa “Mares Circulares” para concienciar a los jóvenes. Ramón Alonso es el responsable de Asuntos Públicos, Comunicación y Sostenibilidad de Coca-Cola Europacific Partners en Alicante.

El plástico se recogió en el cauce del río Monnegre y el banco se ha instalado en el paseo marítimo de El Campello. ¿Cómo ayuda este proyecto a visibilizar que la contaminación marina empieza tierra adentro, en los ríos?

Este banco es un ejemplo muy visual de una realidad que a menudo pasa desapercibida: gran parte de los residuos que terminan en el mar se generan tierra adentro y llegan a la costa a través de ríos, barrancos y cauces. De hecho, se estima que más del 80% de la basura marina tiene origen terrestre. El recuperar y transformar plásticos recogidos en el río Monnegre en un elemento útil para la ciudadanía. Situado además frente al Mediterráneo, nos permite mostrar de forma tangible esa conexión entre nuestros hábitos cotidianos y la salud de los ecosistemas marinos. Es una forma de recordar que la mejor manera de proteger el mar es evitar que los residuos lleguen a él.

Tras varias ediciones de «Mares Circulares», ¿qué volumen total de residuos se ha conseguido retirar específicamente en la Comunidad Valenciana y qué porcentaje se ha podido revalorizar?

Desde el inicio de Mares Circulares en 2018, hemos retirado más de 893 toneladas de residuos en la Comunidad Valenciana gracias al trabajo conjunto de voluntarios, administraciones públicas, entidades sociales y empresas colaboradoras. Más allá de la retirada de basuras, el proyecto busca maximizar la valorización de los materiales recuperados. Un ejemplo son los bancos entregados este año, fabricados parcialmente con plástico PET muy degradado que habitualmente no puede incorporarse a los circuitos convencionales de reciclaje. Esta iniciativa demuestra cómo la innovación puede generar nuevas oportunidades para aprovechar residuos que antes tenían difícil salida.

La recogida la hicieron escolares, los bancos los usan los ciudadanos y en el proceso colaboran ONGs y ayuntamientos. ¿Es una forma de garantizar el éxito de la economía circular?

Sí, porque ningún actor puede afrontar por sí solo un reto tan complejo como la contaminación de los entornos acuáticos. En esta iniciativa participan escolares, voluntarios de la localidad, empleados y clientes de Coca-Cola, administraciones públicas y organizaciones especializadas. La economía circular funciona cuando cada agente aporta su capacidad: las administraciones facilitan espacios y coordinación, las ONG aportan conocimiento técnico y ambiental, los centros educativos ayudan a sensibilizar a las nuevas generaciones y las empresas contribuyen con recursos, innovación y capacidad de gestión. Precisamente, el éxito de Mares Circulares se basa en esa colaboración. Gracias a ella no solo retiramos residuos, sino que también impulsamos investigación, educación ambiental y soluciones innovadoras para dar una segunda vida a los materiales recuperados.

El banco contiene un 30% de plástico PET muy degradado que no entra en el circuito de reciclaje convencional. ¿Cómo es el proceso para transformarlo en material apto?

El proceso comienza con la selección y clasificación de los materiales recogidos en las limpiezas de ríos, playas y otros entornos acuáticos. Posteriormente, los residuos se limpian, trituran y procesan para su reutilización. La fórmula desarrollada por la ONG Plàstic Preciós incorpora un 30% de PET degradado procedente de las recogidas, un 50% de polietileno reciclado que aporta resistencia estructural y un 20% de plástico reciclado procedente de cajas de fruta. El resultado es un material resistente y duradero, validado específicamente para su uso como mobiliario urbano.

En limpiezas fluviales se recogen plásticos muy diversos. ¿Cómo se realiza la criba y qué pasa con el 70% restante de materiales plásticos no aptos para este mobiliario?

Tras cada recogida, los residuos se clasifican por tipología para determinar el tratamiento más adecuado en cada caso. Solo una parte del PET recuperado se destina a la fabricación de estos bancos. El resto de materiales continúa su proceso a través de los canales de gestión y reciclaje correspondientes, siempre priorizando su valorización cuando resulta técnicamente viable. Este proyecto pone de manifiesto que, gracias a la innovación y al ecodiseño, materiales que antes apenas tenían opciones de aprovechamiento pueden convertirse en nuevos recursos.

¿Cuál es la vida útil estimada de estos bancos de plástico reciclado y qué pasará con ellos cuando se deterioren? ¿Se pueden volver a reciclar?

Estos bancos han sido diseñados para uso exterior y sometidos a procesos de validación que certifican su resistencia frente a las condiciones ambientales. El material ofrece una gran durabilidad, no se astilla ni se agrieta fácilmente, presenta resistencia frente a insectos y humedad y requiere un mantenimiento mínimo. Además, responden plenamente a los principios de la economía circular. Al final de su vida útil, los materiales que los componen pueden volver a reciclarse y transformarse en nuevos productos, contribuyendo a mantener los recursos en uso durante el mayor tiempo posible.

¿Cómo se integra la entrega de estos 16 bancos a nivel nacional dentro de la estrategia global de Coca-Cola en materia de sostenibilidad de envases para los próximos años?

Esta iniciativa refleja el compromiso de Coca-Cola con el impulso de la economía circular, demostrando que los materiales recuperados pueden convertirse en nuevos recursos con utilidad social. Los bancos son un ejemplo práctico de cómo la innovación y la colaboración permiten dar una segunda vida a residuos que habían sido abandonados en el entorno. Además, contribuyen a sensibilizar a la ciudadanía sobre la importancia de la recogida y el reciclaje, mostrando de forma tangible el valor que pueden tener los materiales cuando permanecen dentro del ciclo productivo.

            Por tanto, estos 16 bancos representan tanto el legado de Mares Circulares como una demostración de que la economía circular puede generar beneficios ambientales, sociales y educativos para las comunidades locales.

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