
El médico e investigador Nicolás Olea Serrano, catedrático emérito de la Universidad de Granada, fue investido la pasada semana como doctor honoris causa de la Universidad de Alicante. Olea es líder de un grupo multidisciplinar que estudia el medioambiente y la salud humana, con especial atención a los contaminantes químicos con actividad hormonal. En el Día Internacional contra el Cambio Climático ha explicado a InfoSOS en qué consiste este movimiento one heatlh, como estrategia mundial.
Usted advierte del aumento de los plásticos y los contaminantes ambientales y sus posibles efectos sobre la fertilidad y la salud de las personas. ¿Cuáles son los que ya se deberían eliminar?
Yo sé que desde 2020 hasta ahora se han sacado del mercado plaguicidas y agroquímicos como el indrón, el mancozeb, el maneb, el clorpirifos…, compuestos muy vendidos que en un momento determinado se ha visto que significaban un daño en la salud ambiental y humana. El único problema es que sigue habiendo cerca de 500 principios activos y el proceso es muy lento. Desde que se evidencia de daño, sobre todo en dilución endocrina o en efecto hormonal, hasta que se sacan del mercado pueden pasar decenas de años. Pero creo que empezaría por vía alimentaria, residuos de pesticidas en el sentido más amplio, desde herbicidas, fungicidas, alcalicidas o bactericidas o insecticidas. Y después me metería, por supuesto, en plástico.
En sus trabajos hace referencia también a las «hijas del petróleo», como la contaminación por plásticos y químicos derivados del petróleo. ¿Cuál es ese impacto?
Ha sido una sorpresa. Después de haber hecho los estudios de biomonitorización y de haber elegido toda una serie de compuestos, 118 familias de compuestos químicos, uno los elige porque tiene información sobre producción, sobre uso. Pero nunca nos habíamos preguntado de forma clara de dónde venía, cómo se producía. Y la gran sorpresa es que el 29% de lo que hemos estado midiendo de residuo en sangre o en orina humana son derivados del petróleo. Llámese pesticidas, llámese plástico, llámese componentes de cosméticos o incluso textiles. El poliéster de una camisa es petróleo, el PET de una botella es petróleo y los pesticidas son derivados del petróleo. Al final te das cuenta de que todo este desarrollismo de compuestos químicos de interés está muy vinculado al desarrollo del petróleo. Y yo pongo siempre de ejemplo la curva de incorporación del plástico a nuestras vidas. Yo nací en la mitad de los 50, y no había plástico, nada, nada, nada. Había algo anecdótico, la baquelita o las bolas de billar o el celofán. Y empieza a aparecer el plástico el año 60 sustituyendo otros materiales. Se llega a 450 millones de toneladas en el año 2020 y las previsiones, para el año 2050, son 1.800 millones de toneladas de plástico que hay que colocar sustituyendo a los demás elementos.
Hemos insistido mucho en comer de cercanía, comer de temporada, comer ecológico, pero en la construcción hemos dejado de construir de cercanía. La casa de tu abuela estaba hecha con ladrillos de cercanía, de adobe, y con piedra de la cantera y madera del carpintero, y ahora los muebles son de melamina, las paredes de polietileno, el suelo es de resina epoxi, muy fácil de poner. Y digo, ¿no te das cuenta que esto es bisfenol A, que es altamente contaminante, que va a producir un impacto en tu familia y, después cuando acabe su vida media, un impacto ambiental enorme? Pero lo venden como si fuera el futuro.
Y en esto que comentaba también del producto fresco, local, de temporada, comer de esta forma a veces puede ser un privilegio, ¿cómo democratizamos esta salud ambiental?
Así es. Cuando tú al consumo habitual, predominante, le colocas el riesgo de enfermedad y la factura sanitaria, cualquier acción que te parece cara es realmente económica. Si tú consideras que el consumir convencional te va a costar el 5% de la diabetes, el 10% de la obesidad, el 20% de la infertilidad o el 15% del cáncer, dices: no puedo asumirlo, es un gasto sanitario enorme. Reducir el consumo y orientarlo hacia sistemas de producción locales y de temporada, al final sale más barato.
Y entonces, ¿es una cuestión de cambiar hábitos individuales o es injusto cargar la responsabilidad en el ciudadano cuando estamos inundados de todos estos materiales?
Preciosa la pregunta. Los hábitos individuales te dan cierta tranquilidad, porque puedes condicionarlos en tu casa, pero primero, no son suficientes, y lo segundo es que pueden crear una sociedad de dos o tres velocidades, los que tienen conocimiento y saben leer etiquetas, los que saben leer pero no les gusta y los que no saben leer. Va a haber siempre gente que no los va a cambiar porque no está bien informada o porque no es una prioridad enterarse de estas cosas. Prefiere ver televisión. Los hábitos son importantes, pero fundamentalmente lo son las decisiones políticas. Yo creo que sería de derecho preguntarle a los chicos y chicas que se van a presentar ahora el 29N qué piensan del disruptor endocrino y del reciclado y qué piensan del plástico, porque nos interesaría mucho saber a quién votamos, cuál es su pensamiento en todo esto.
Usted defiende también que solo se recicla un mínimo porcentaje del plástico comercializado a nivel mundial…
Dice la UE que no se ha reciclado más del 9% del plástico que se ha puesto en el medioambiente, es decir, que es un fracaso total, ¿no?
Y si hay tantas grietas de seguridad química, ¿cómo debería rediseñarse este concepto de circularidad desde la ciencia para que sea verdaderamente seguro para la salud?
Lo primero de todo, yo creo que es hacer equipos multidisciplinarios, que el ingeniero hablara con los sanitarios y con los ambientalistas y que fuera consciente del peso tan enorme que tienen sus decisiones. Que te diga cómo puede hacer un material que tenga una vida más larga, que se deje ya del gran engaño del reciclado. La clave es la reducción, la reducción en el consumo, el alargamiento de la vida de las cosas, la reutilización, la reparación de los materiales. Hay un decreto ahí de la Unión Europea sobre reparación de los minielectrodomésticos. Tú no puedes tirar un minipimer con lo que ha costado. Después de 70 gazpachos, tienes que alargar esa vida y hacerlo más sostenible. Uno no puede comprar tres camisas por 12 euros y que no se las ponga nunca o una sola vez, porque eso tiene un enorme impacto ambiental en el lugar de producción, en el lugar de desecho, en contaminación ambiental. Hay que enseñar a la gente que el usar y tirar no es posible, hay que alargar la vida de las cosas y hacerlas más útiles por más tiempo, pero eso es una acción conjunta, en donde estos chicos del diseño estuvieran comprometidos desde el principio hasta el fin, pero les importa un bledo. ¿Crees que a la gente que está diseñando ropa o que está en la industria de estilo se interesa algo cuando encima les publicamos el informe de que nada de lo que producen va a poder ser reciclado porque está contaminado por perforados, que son tóxicos?
Entonces, la economía circular que se presenta hoy como esa gran solución corporativa e institucional para la sostenibilidad, ¿usted la cuestiona?
Es el mismo engaño que cuando pusieron el triángulo de reciclado en el plástico. Se reunieron en el año 90, cuando todos empezamos a sospechar que esto se nos iba de las manos, y dijeron: vamos a decirle a la gente que es reciclable. El 1, el PET es reciclable, si está limpio y va bien. El 2, el polietileno de alta densidad, pues puede que sí. El 3, el PVC, es completamente irreciclable, no se recicla en ningún sitio del mundo, se tritura y se entierra. El 5, el polipropileno, es de una alta tecnología. El poliestireno no se puede reciclar en España, el corcho blanco no se puede reciclar. Y el 7, el gran saco del 7, contiene el policarbonato que es, por definición, irreciclable. Es decir, ¿qué van a hacer con las palas de los aerogeneradores? Ahora, en el gran mundo de la energía limpia, que tienen que cambiar cada cinco torres de molinos de viento por uno más alto y más grande, ¿qué van a hacer con las 22 toneladas de fibra de vidrio y resina epoxi de cada generador? Y aparecen empresas fantasmas, que dicen que han inventado un sistema. Pero si no existe en ninguna parte del mundo, ningún sistema. Lo único que pueden hacer es triturarlas y enterrarlas o quemarlas. Si no tienen manera de separar la fibra de vidrio de la resina epoxi, ¿qué narices van a hacer con todo ese material? Han aparecido empresas que las van a amontonar y van a tratar… 24 años después de haberlas puesto se van a empezar a preocupar. Es decir, es una tomadura de pelo.
Otro detalle. En España no se recicla el tetrabrik, reciclar en el sentido de reaprovechar sus tres elementos, el papel, el polietileno y el aluminio, para volver a hacer más tetrabrik. El cartón de fuera no se puede reciclar para hacer tetrabrik, porque es de muy mala calidad, tiene tinta, lo separan en Zaragoza y sirve para hacer cartón de mala calidad, embalajes y hueveras. El polietileno del aluminio necesita un proceso de separación con calor, que solamente lo hacía en España Stora Enso en Barcelona, una compañía finlandesa. Y en el año 2019 los chicos de Ecoembes le dijeron que no era rentable en España y se empezó a almacenar un material inmundo, que es polietileno plástico con aluminio mezclado. Entonces, los ingenieros de Valencia se han inventado en España un nuevo material, polyAl, que es aluminio y polietileno en una mezcla inmunda con la cual están haciendo maceteros y mobiliario urbano; están vendiendo en los ayuntamientos por un tubo maceteros inmobiliario urbano hechos de polyAl. Y dices, ¿qué van a hacer cuando acabe la vida del macetero, si eso es una mezcla inmunda, que no puede hacer nada más que quemarla o enterrarla? ¿Los va a tirar, los va a enterrar? En mi libro “80 recomendaciones para evitar los tóxicos”, ya decía que quien recicla mierda, obtiene mierda reciclada. ¿Qué te crees, que van a sacar flores? Son materiales muy complejos, el textil es terriblemente complejo.
¿Usted cómo abriría los ojos a la ciudadanía, visto que hay muchos mitos en los que estamos creyendo y no deberíamos?
No tengo una estrategia. En la gran revolución en Madrid con la venta de vasos y cubiertos de plástico para los comedores escolares, ha habido un apoyo enorme por parte de madres, muy beligerantes y sobre todo muy bien formadas, donde le han dicho al organismo que administraba a los comedores que de ninguna manera les van a poner plásticos de policarbonato, porque liberan bisfenol, y que vuelvan a las bandejas de acero inoxidable. Es decir, que esa acción de que los padres y madres profesionales tengan la forma de protestar en los organismos adecuados, el comité, la ampa, está muy bien. Y después la otra, la política, porque no te puedes imaginar la desesperación de visitar de la mano de Alimentta o de la mano de Residuo Cero el Parlamento de Cataluña o el Parlamento Español o el Ministerio Español. Les entra por un oído y les sale por otro. ¿Se creen que esto no es una prioridad, que las prioridades son el rollo ese que tienen ellos mismos de maltratarse uno a otro e insultarse? Creo que harían falta acciones políticas y gente valiente. Yo tengo mucha confianza en que sea una mujer joven la que se levante en pie y diga “basta ya de tonterías, no me sigan metiendo esto, no me sigan llenando de cosméticos a una niña con ocho años, porque eso es un crimen”.
InfoSOS, por un mundo sostenible.




