Francisco Cano: “No podemos decirles a los niños cómo se tiene que hacer un reciclaje si luego, de 27 municipios, solo 7 tienen los contenedores”

El Consorcio Vega Baja Sostenible, la entidad responsable de la gestión de los residuos de 27 municipios de la comarca, lleva unas semanas realizando una campaña de sensibilización ambiental en los colegios. Una iniciativa para dar a conocer entre el alumnado el servicio de ecoparques y ecomóviles y avanzar hacia una Vega Baja más limpia y sostenible, según ha explicado a InfoSOS el presidente del Consorcio, Francisco Cano.

El objetivo de esta campaña es, sobre todo, mejorar la correcta separación de los residuos domésticos en una comarca donde esto es una especial preocupación, ¿no?

Sí, de lo que trata la campaña, que creo que es la tercera que llevamos haciendo con los colegios desde que empezó la legislatura, es de concienciar a los colegios, a los más pequeños, porque hemos visto otras campañas más dirigidas a gente mayor y no tienen el resultado que nosotros esperamos. Nos hemos dado cuenta de que la mejor campaña que se hace es siempre en los colegios, porque los niños están muy atentos y luego lo que hacen es toda esta información trasladarla a las viviendas, a sus padres, madres, abuelos, tíos, y la verdad es que dentro de unas encuestas internas que hacemos, nos damos cuenta de que es la mejor forma de educar y concienciar en el medioambiente. Y para el Consorcio de Vega Baja Sostenible, que somos el único consorcio que no tiene planta propia, todavía más si cabe, estamos en la obligación de concienciar más, porque ahora mismo dependemos de otras plantas de tratamiento… Estamos llevando a trece plantas diferentes los residuos de la comarca de la Vega Baja y esto también es una problemática importante, no solo por la organización que conlleva, sino porque económicamente está resultando a todos los ayuntamientos insostenible.

Y cuál es la solución que ven y cómo…

Bueno, ahora mismo estamos trabajando en encontrar ese suelo definitivo donde montar la planta. Ya llevamos casi dos décadas con esta problemática y no terminamos de ponernos todos de acuerdo para ese suelo, hay mucha reticencia, mucho miedo. La verdad es que intentamos dar mucha información didáctica, ir a ver las otras plantas para ver cómo trabajan, cómo funcionan, pero aún con ello no hay manera. Los ayuntamientos tienen mucho miedo y tampoco tienen la valentía de tirar para adelante y ponerle solución de una vez por todas al problema que tenemos de los residuos en la comarca.

¿Y en qué punto está esa tramitación, qué plazos se han dado después de veinte años ya?

Ahora mismo estamos en una fase prácticamente ya finalista de dos suelos que se encuentran en el municipio de Orihuela. Uno es Torremendo, el que tiene más opciones, del que históricamente ya se hablaba, pero que al final, por problemas judiciales no se pudo montar ahí. Y ahora hemos visto con los estudios que se han vuelto a hacer y las zonas donde se puede ubicar, que la más idónea y la más acertada es Torremendo, una zona que tiene los mejores accesos, muy apartada, aunque también es verdad que la planta que se está planteando ahora no es la que se planteaba en su día, porque en su día se planteaba con vertedero, y ahora simplemente se trata de una planta de tratamiento sin vertedero. Es decir, que todo aquello que no se pueda reutilizar habría que sacarlo de ahí y llevarlo a otras plantas. Estamos ahora formando una comisión con técnicos de Generalitat, la Diputación y de varios ayuntamientos, que ya tendrán que determinar si esa ubicación que se ha propuesto es la idónea o no.

¿Cómo han integrado esta preocupación para que esté presente en esta campaña?

Cada vez que ponemos en marcha una campaña, esto lo tenemos presente. Es lo primero que también explicamos en los colegios, que tenemos que tener nuestra propia planta para poder hacer el reciclaje como dice la ley. Hay una normativa europea que nos dice cómo se tienen que hacer las cosas, que tenemos que tener nuestra planta, que hay que reciclar… Y hacemos mucha incidencia también cuando vamos a esos municipios, a esos colegios, en si han puesto también en marcha toda la normativa, si tienen todas las islas completas con todos sus contenedores puestos. Porque, claro, eso es otro problema. No podemos decirles a los niños cómo se tiene que hacer un reciclaje si luego el principal responsable de que todos los contenedores estén en los municipios no los tiene puestos. Es decir, que ahora mismo, de los 27 municipios, solamente siete de la comarca tendrían todos los contenedores para hacer el reciclaje como se tiene que hacer. Entonces, nos encontramos ciudades como Torrevieja y Orihuela, que son las que más producen, que todavía no tienen puesto el contenedor marrón, que es el contenedor de orgánico, realmente el que más pesa y el que más caro nos sale al consorcio, el más difícil de procesar. Vamos a los colegios, explicamos a los niños cómo se tiene que hacer y resulta que en sus propias calles no encuentran esos contenedores.

Así que habrán detectado previamente en las aulas la necesidad de esta campaña por cuestiones como esta, ¿no?

Sí, es una cuestión que también nos sirve a nosotros como medida de presión, porque ¿cómo es posible que vengan aquí a los colegios, que expliquen esto a los niños y que nuestro propio ayuntamiento no tenga ese contenedor puesto para dar ese servicio al ciudadano y por el que están pagando? Todo esto conlleva que el coste sea tres veces más de lo que debería. En el tema económico sí que es verdad que en los colegios no incidimos, pero sí explicamos que se tienen que poner esos contenedores, que tienen que salir a la calle con sus padres a la hora de tirar los residuos y ver esos contenedores y echar cada cosa donde corresponde. Eso es la campaña, sobre todo concienciar, no simplemente explicarles dónde va cada cosa, sino a través de juegos muy didácticos y muy participativos.

Y en esta andadura que lleva unas semanas, ¿qué anécdotas o qué aprendizaje destacaría?

Como esta ya es la tercera campaña que se hace, lo que estamos recibiendo es que se quedan con la idea, que era una de las cosas que nosotros teníamos que comprobar. Y lo curioso es que muchas veces, antes de que incluso los educadores ambientales lo expliquen, te das cuenta de que ya se van quedando mucho más rápidamente la información de un año a otro. Y eso te da a entender que lo están explicando en sus casas también. Ya se parte con una educación, que es de lo que se trata desde pequeños. Prácticamente van a participar alrededor de unos dos mil, tres mil niños, intentando que los que no han podido ir un año, en el siguiente vayan.

¿Y cuáles son los residuos complejos, además de separar el plástico y el papel, en los que más insisten durante estas visitas?

El más complejo y que siempre explicamos es el que más coste tiene para el consorcio, el orgánico. Es el contenedor marrón, porque todo aquel desperdicio de las casas, de comida, es lo que más peso tiene. Es cierto que en el tema del plástico, cartón y vidrio ya hay un trabajo hecho de mucho tiempo, pero el que realmente importa es el orgánico y es donde hacemos un poquito más de hincapié, porque cuando un orgánico no se hace bien y va incluso mezclado con plásticos, ese orgánico ya no vale.

¿Qué indicadores va a utilizar el consorcio para ver si son efectivas estas rondas de visitas con los colegios?

A través de unas encuestas internas que se van haciendo también en los colegios vemos si ha tenido aceptación o no y cuál es. Pero, claro, sí que es verdad que nosotros siempre medimos más de un año a otro la aceptación, porque si tuviéramos realmente todo el plan puesto en marcha, con todos los municipios, todos sus contenedores, podríamos tener una medición mucho más acertada. Ahora mismo, lo cierto es que la Vega Baja en el tema del reciclaje de los residuos, vamos muy por detrás. Y la verdad es que, desde mi punto de vista como presidente, creo que es un auténtico desastre. No somos capaces de ponernos de acuerdo a la hora de montar una planta y yo siempre digo que al final son problemas que por su propio peso terminan solucionándose, porque llega un momento en que no se aguanta más. De hecho, ahora mismo es insostenible, no podemos estar llevando los residuos de la comarca a trece plantas diferentes, incluso fuera de la Comunidad Valenciana. Estamos llevando residuos a Cuenca y Almería y claro, el coste que conlleva el transporte es un disparate. Pero una cosa ya es el coste de transporte y otra el coste de tratamiento de esa planta. Estamos hablando de doscientas mil toneladas al año, y es muy difícil organizar ahora mismo el tema de los residuos de la comarca.

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