González-Cruz (REVSR): “La Sostenibilidad tiene que ser sostenida, requiere un diagnóstico sensato y una vinculación clara con la competitividad de la organización”

Tomás González-Cruz es el director de la Cátedra de Empresa y Humanismo de la Universidad de Valencia. Esta cátedra colabora con la Dirección General de Economía en el desarrollo del Registro de Entidades Valencianas Socialmente Responsables (REVSR), una iniciativa que pretende facilitar a las pequeñas y medianas empresas la implementación y gestión de la Sostenibilidad.

Firme defensor de ésta, asegura que “para que un negocio sea duradero en el largo plazo tiene que tener en cuenta elementos de impacto social, de impacto medioambiental y estar bien gobernada. Son condiciones necesarias”.  Lo que no impide que también se muestre crítico por cómo se han llevado a cabo las políticas a este respecto: “la Sostenibilidad ha venido con algunos sesgos que la alejan de las preocupaciones y necesidades reales de los actores. Además, se ha impuesto a través de marcos normativos que no siempre consideran las circunstancias de las empresas”.

A su juicio, esto ha llevado a cierto escepticismo de parte del tejido organizativo que considera las políticas sostenibles como algo impuesto y desvinculado de la realidad de las organizaciones. “O cambiamos esa percepción y hacemos ver de manera sensata y realista que la sostenibilidad sí está vinculada a la gestión y a la competitividad de la organización en el corto, medio y largo plazo o se convertirá en un coste para adquirir legitimidad”.

Cuestiona también que toda esa avalancha normativa haya tenido más en cuenta a las grandes empresas que a las pymes, a pesar de suponer éstas el 99% del tejido empresarial español y europeo. “El marco legislativo, ya es muy exigente con las grandes empresas. Pero en el caso de las pymes, y por vía indirecta -cadenas de suministro y sector financiero-, se ven abocadas al cumplimiento de requisitos que superan sus recursos y capacidades disponibles”.

Es en esta reflexión donde enmarca el REVSR. Señala que, aunque es universal, está diseñado expresamente para las pymes, “para darles una herramienta con la que implantar y gestionar la sostenibilidad desde su realidad”. Para ello, explica, “el Registro parte de un sistema de indicadores generalistas (SIR) que no están sesgados ni por sector ni por ningún tipo de apriorismo. Casi todos son ratios que dan resultados finales con los que la empresa obtiene un diagnóstico que le permite cuantificar metas y establecer un plan de acción. Y lo hace utilizando la mínima información posible, que trata de adaptarse al caso de las pymes. Se va solo a por información relevante, información cuantificada vinculada al resultado y no sólo al esfuerzo”.

Y ese diagnóstico es, según González-Cruz, la principal ventaja del registro “porque en un golpe de vista te dice en qué estás bien y en qué tienes aún recorrido, tanto en la parte social, en la parte medioambiental como en la de gobierno corporativo, como, sobre todo, en la parte económica y de innovación”.

Precisa, así, que el aspecto económico y de innovación son considerados también en el SIR (a diferencia de otros marcos de referencia) porque la sostenibilidad económica no puede estar separada de la sostenibilidad en términos ESG: “Si eres social y medioambientalmente muy responsable pero no eres sostenible económicamente, ¿de qué le vale a la sociedad que tú seas responsable en todo eso si mañana vas a cerrar y vas a mandar a 100 personas al paro? Además de que ese aspecto económico es también determinante para el plan de acción que la empresa establezca. Así, argumenta que cada pyme debe establecerlo en función de sus propios recursos y “si tiene 10 cosas que hacer, pues tendrá que ir priorizando y hacer solo 3 y al año siguiente otra más. Porque la Sostenibilidad tiene que ser sostenida, requiere un diagnóstico sensato porque no puede costar más el collar que el perro. Y, a partir de él, hay que gestionarla al ritmo que la empresa pueda y sus circunstancias le permitan”.

Otro error que considera que se está cometiendo es poner el foco solo en la memoria porque, en ese caso, la Sostenibilidad no está gestionada. “Es un error que hasta ahora se cometía mucho. Algunos consultores llegaban y le decían a la empresa: si tú ya eres sostenible, lo único que tienes que hacer es saber contarlo. Entonces la memoria se convierte en un elemento de comunicación y legitimación, pero no de gestión”, e insiste, “no tiene sentido hacer una memoria de sostenibilidad si no tienes primero un diagnóstico”.

Por último, defiende que la mayor parte de los empresarios ya contemplaban la sostenibilidad desde hace tiempo, sobre todo en el aspecto social. “Otra cosa es que no lo tuvieran sistematizado, pero cualquier pequeño empresario, sobre todo empresas familiares con 50, 25 o 12 personas trabajando en su pueblo, ¿cuántas veces en las crisis han asumido no ganar dinero y mantener el negocio abierto porque eran conscientes del impacto que tenían en términos de empleo en su comunidad? Así pues, la sostenibilidad tiene sentido en la medida en que ayuda a los empresarios a hacer de una manera más sistematizada, con mejores herramientas, algo que la mayor parte de ellos venían haciendo ya”.

Y eso es en última instancia lo que pretende el REVSR, ser la herramienta “con la que empezar a gestionar la sostenibilidad de la forma más sencilla, accesible a cualquier organización con independencia de su tamaño, en la que partes de un diagnóstico para saber dónde tienes que poner el enfoque y que además, al ser público (depende de la Conselleria de Hacienda y Economía) te publicita y te puede facilitar tu interlocución, tanto con tus clientes como con el sistema financiero”, concluye González-Cruz.

Artículo de Macarena Ferrandis

InfoSOS, por un mundo sostenible.