
Con la liberación de una tortuga mediterránea recuperada en su hábitat natural, Fundación Ibercaja ha presentado en Valencia el proyecto “Dunas Vivas”, una iniciativa que se va a llevar a cabo Xaloc Mar en el Parque Natural de l’Albufera. El propósito es restaurar los ecosistemas dunares, conservar la biodiversidad y fomentar la participación ciudadana, según ha explicado a InfoSOS Inés González, jefa de Acción social, Voluntariado corporativo y Medioambiente de la Fundación.
Los ecosistemas dunares suelen ser invisibles para el gran público en comparación con los bosques o los océanos. ¿Por qué es tan urgente proteger y restaurar estas barreras naturales frente al cambio climático y los temporales?
Las dunas son una infraestructura natural esencial, aunque a menudo pase desapercibida. Constituyen la primera línea de defensa de la costa frente a temporales, inundaciones y la subida del nivel del mar, y actúan como una barrera viva que protege los territorios interiores. Además, albergan una biodiversidad única y sirven de refugio para numerosas especies de flora y fauna amenazadas. En un contexto marcado por el cambio climático y fenómenos meteorológicos cada vez más intensos, restaurar estos ecosistemas es una de las formas más eficaces y sostenibles de aumentar la resiliencia de nuestro litoral.
El proyecto «Dunas Vivas» nace coincidiendo con una fecha muy señalada: el 150 aniversario de Fundación Ibercaja. ¿Por qué decidieron marcar el hito con esta apuesta por la conservación del litoral de l’Albufera?
Queríamos impulsar una actuación con vocación de futuro, capaz de dejar una huella positiva y duradera en el territorio. L’Albufera es uno de los humedales más importantes del Mediterráneo y un espacio natural de enorme valor ecológico, pero también especialmente vulnerable a la erosión, la presión humana y los efectos del cambio climático. Este proyecto nos permite vincular una efeméride tan significativa con la protección de un patrimonio natural que necesita actuaciones hoy para garantizar su conservación durante las próximas generaciones. Además, refleja el firme compromiso de Fundación Ibercaja con la sostenibilidad y la protección del medioambiente.
¿Cómo se fraguó la alianza con la ONG Xaloc Mar en este plan de conservación?
Descubrimos el trabajo de Xaloc Mar hace un par de años mediante nuestras convocatorias de Sostenibilidad y Medioambiente. Nuestra colaboración surge de una visión compartida sobre la necesidad de actuar en favor de la conservación del litoral valenciano. Xaloc Mar cuenta con una amplia trayectoria en la protección del medio marino y costero, un profundo conocimiento de l’Albufera y una sólida red de voluntariado y colaboradores científicos. Buscábamos una entidad capaz de desarrollar un proyecto de impacto real, fundamentado en el rigor técnico y en la participación ciudadana. La experiencia de Xaloc en restauración ambiental, conservación de especies amenazadas y sensibilización social la convertía en un socio estratégico ideal.
¿Cuáles serán las intervenciones prioritarias sobre el terreno?
El proyecto contempla un conjunto de actuaciones complementarias. En primer lugar, se realizará un diagnóstico técnico para identificar las zonas más vulnerables y prioritarias de actuación. A partir de ahí, se impulsará la recuperación de la vegetación autóctona mediante plantaciones participativas, la instalación de sistemas de protección del cordón dunar para minimizar el impacto humano en áreas sensibles y el seguimiento científico de especies emblemáticas, como el chortilejo patinegro. Todo ello se completará con acciones de sensibilización, educación ambiental y participación ciudadana, porque la conservación solo es posible si la sociedad comprende y protege estos espacios.
¿Qué rol juegan especies amenazadas en el equilibrio ecológico que buscan recuperar y qué estrategias de replantación van a utilizar?
Las especies amenazadas son excelentes indicadores de la salud del ecosistema. En el caso de l’Albufera, el chorlitejo patinegro o la tortuga mediterránea dependen directamente del buen estado de las dunas para reproducirse y sobrevivir. Su recuperación implica también restaurar los procesos ecológicos que sostienen todo el sistema litoral.
En cuanto a la vegetación, se trabajará con especies autóctonas propias del ecosistema dunar, como el barrón o la azucena de mar. Estas plantas desempeñan un papel clave porque fijan la arena con sus raíces, reducen la erosión y favorecen la regeneración natural de las dunas.
¿Qué perfil de ciudadano buscan movilizar y cómo se estructuran estas jornadas para que el impacto de la comunidad sea real?
Queremos implicar a una ciudadanía diversa: familias, jóvenes, centros educativos, voluntarios ambientales y cualquier persona interesada en la conservación de su entorno. Las jornadas incluirán plantaciones de especies autóctonas, limpiezas costeras, seguimiento de fauna y actividades de ciencia ciudadana. Además de sensibilizar, estas acciones generan resultados medibles a través de indicadores concretos como el número de participantes, la cantidad de residuos retirados, las especies plantadas o los datos aportados a los programas de seguimiento científico. Nuestra previsión es movilizar a cerca de 2.000 personas.
Mirando al futuro, ¿cómo les gustaría ver el litoral valenciano una vez concluyan las fases principales de este proyecto?
Nos gustaría ver un litoral más resiliente, con dunas mejor conservadas, una mayor presencia de vegetación autóctona y unas condiciones más favorables para especies tan emblemáticas como el chorlitejo patinegro o la tortuga mediterránea. Pero también aspiramos a algo igualmente importante: que la ciudadanía perciba estos ecosistemas como un patrimonio común que merece ser protegido. Si al finalizar el proyecto hemos contribuido a mejorar la salud ecológica de l’Albufera y, además, generado conciencia y corresponsabilidad social en torno a su conservación, podremos decir que habremos cumplido nuestro objetivo.
InfoSOS, por un mundo sostenible.




