Felipe García: “El desafío con el reciclaje de ropa es invertir en innovación de usos y saber qué hacer con los desechos que genera”

«Circuitos Circulares» es un juego de mesa cooperativo diseñado como herramienta educativa, cuyo objetivo principal es promover los principios de la economía circular.

En los pasados premios ReDiseña, dirigidos al fomento del reciclaje de ropa de trabajo en entornos industriales, obtuvo la mención especial por promover una solución innovadora para convertir residuos en recursos. Su autor es Felipe García Soriano, sociólogo por la Universidad de Chile, doctorado en Empresa y Máster en Innovación Social y Dinámicas de Cambio, por la Universidad de Alicante.  Su juego simula el ciclo de vida de la ropa laboral.

Los jugadores representan un equipo de gestión cuya misión es transformar un sistema lineal tradicional (Diseño → Producción → Uso → Vertedero) en un sistema circular más sostenible y viable. García ya tenía  material hecho a partir de ropa reciclada y al conocer el concurso se planteó qué se podía hacer con este. “La idea era conectar el propósito del material y que fuera coherente. Los materiales forman parte del circuito de la ropa, que es diseñada, producida y luego desechada, así que se basaba en cómo transformarlo para que fuera un proceso circular. Pasar del circuito lineal de producir la ropa hasta llevarla al vertedero, a uno circular, donde todos los participantes tienen que ir evitando que se genere una pérdida monetaria, demasiados residuos o un gasto muy grande”.

Y es que en el juego, el grupo debe colaborar para introducir progresivamente nodos circulares en el sistema, como Recogida, Clasificación, Reparación, Reutilización o Reciclaje. El equipo gana si logra reducir significativamente el impacto y los residuos al final del escenario, manteniendo una ganancia aceptable, y ha creado rutas circulares que evitan el vertedero. Pierden si los residuos llegan a 10 en cualquier momento, o si la ganancia cae por debajo del umbral mínimo. “Si ganas, logras hacer un sistema de economía circular y, si no, pierdes y tienes que volver, porque siempre hay eventos imprevistos y en todas las rondas tienes que hacerte cargo de ellos”.

A raíz del concurso se han puesto a estudiar opciones para la comercialización. “Somos autónomos y estoy trabajando con la diseñadora Claudia Sáez, que es la que hace la parte artística. Pero yo soy sociólogo y precisamente mi doctorado se basa en el “Uso del juego como Metodología del cambio  social”, explica.

De hecho, “Circuitos circulares” incluye el fin de ir formando a quienes trabajan en este ámbito y a la población en general en qué es la economía circular “desde una visión más experiencial”, qué hacer para lograr esa economía circular. “Estamos bajo la problemática del ‘fast fashion’. Existen Wallapop, Vinted, basados en reciclar, pero también Shein, Aliexprés y muchas otras plataformas de compra de ropa barata a países muy lejanos, que generan un huella muy grande y con materiales que ni siquiera son seguros. Y si no se toman medidas como invertir en innovación de usos, o en qué hacer con los desechos, no avanzaremos, y ahí está el desafío de los próximos años”.

«Circuitos Circulares» fue galardonada, junto con el proyecto ‘Turno Libre’, para transformar ropa en asientos para estudios, por Impulsalicante, la Agencia Local de Desarrollo del Ayuntamiento de Alicante y la Entidad de Gestión y Modernización ‘Las Atalayas, ciudad empresarial’.

Las propuestas ganadoras formarán parte del itinerario de difusión y aprendizaje del proyecto CILAB Alicante 2025.

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