
El investigador alicantino Antoni Forner, Premio Fundación Princesa de Girona 2025 en la categoría de Investigación, ha ofrecido una charla en Espacio Séneca sobre “El poder de la química sostenible”. Forner, exalumno de la Universidad de Alicante, es ingeniero químico y uno de los científicos españoles con mayor proyección internacional en la conversión de energía. Actualmente trabaja en la universidad de Eindhoven buscando nuevas soluciones de almacenamiento de energía.
¿Por qué hay tanta preocupación por encontrar formas de almacenar la energía?
El almacenamiento empieza a ser un problema real porque estamos produciendo un montón de energía sostenible, pero es que no tenemos dónde guardarla y conforme se produce se pierde. Ese es el gran reto que tenemos ahora, almacenarla, más que producirla. Hace 15 años, producir un kilovatio hora con energía solar eólica era bastante caro, pero si ves la curva del precio en función de los últimos 15 años, ese precio ha bajado factor 50. Y eso es porque estos materiales se producen a una escala muchísimo mayor y, por tanto, los precios de producción disminuyen, y eso se ha hecho gracias a la tecnología: placas solares y molinos eólicos más eficientes, más ligeros, etcétera. Entonces, si podemos trasladar esa economía de escala al concepto de almacenamiento, yo creo que lo vamos a poder resolver, pero la transición en la que estamos ahora mismo trabajando es habitual. Hemos resuelto el puzle de la generación de energía eléctrica barata y ahora tenemos que resolver el puzle del almacenamiento de energía eléctrica barata.
¿Y cómo podemos avanzar hacia ese modelo energético más sostenible?
Para hacer la transición completa a un modelo más sostenible vamos a tener que desfosilizar todos los sectores energéticos, los cuales son el sistema eléctrico, la electricidad que utilizamos para alumbrarnos, el sistema de transporte, que representa aproximadamente un tercio de las emisiones, y también la industria química, que al final es producir todos los materiales que sostienen nuestra vida, ya sea el cemento, el acero, los fertilizantes, los plásticos, los textiles…; o sea, tenemos que desfosilizar todos los sectores y eso es complejo. Entonces, el mensaje es que la química, la ingeniería química, las ingenierías van a darnos las soluciones a esa desfosilización completa, pero que el almacenamiento es uno de los grandes retos. En España, que ya estamos almacenando muchísimas renovables, ya tenemos un montón de capacidades renovables. Pero para poder conectarlas al sistema eléctrico de manera estable necesitamos almacenamiento a gran escala; es un problema enorme, pero también hay otro, que es desfosilizar la industria química también.
¿Y puede la química ayudar a frenar el cambio climático?
Totalmente, o sea, en eso estamos. Por un lado, sin la química no tendríamos soluciones a los grandes problemas de hoy, ya sean salud, etcétera, y ante el cambio climático, producir acero, cemento o fertilizantes o amoníaco, por ejemplo, que es el componente de los fertilizantes, sin química no lo podemos hacer. Entonces, la química sostenible es la que nos va a ayudar a hacer esa transición y luego, en lo que yo trabajo de manera más concreta, que es el almacenamiento con baterías a muy gran escala, es un reto químico; es decir, qué moléculas, qué materiales químicos utilizas para poder realizar o construir una batería a una escala tan grande. Así que podría decir que la clave de esta transición está basada en la química y en la química sostenible.
Y todo esto cómo podemos traducirlo en la vida cotidiana de las personas, la química que nos hace ser más sostenibles, ¿cómo utilizarla?
La gente no ve, por ejemplo, cómo se hace el acero o el cemento, pero la gente puede entender que el 25% prácticamente de todas las emisiones del mundo de CO2 son cemento, acero y fertilizantes. O sea, producir esas tres cosas, sin las cuales no podríamos vivir, sobre todo los fertilizantes, porque son lo que nos dan de comer, emite una cantidad brutal de CO2. Necesitamos soluciones tecnológicas a esos retos, porque si no, para el ciudadano cotidiano, vamos a seguir emitiendo al ritmo que lo estamos haciendo y eso puede tener consecuencias muy negativas para el planeta.
Su trabajo se centra en el desarrollo de materiales y tecnologías que permiten aprovechar mejor las energías renovables, uno de los grandes retos del presente. Pero cuando tuvimos el apagón, ¿lo sucedido se ha quedado sin esclarecer?
Hay ciertas hipótesis ya, ciertos informes que se han publicado, que son públicos; es un poco complejo, pero el resumen es que la manera en la que funciona el tendido eléctrico, no solo en España, sino en muchos países de Europa, es todavía un sistema que se construyó hace muchísimos años, que se ha ido modernizando, añadiendo las renovables, pero que todavía no es lo suficientemente dinámico. Es decir, si tenemos una sobrecarga de renovables, tenemos que apagar plantas eólicas y plantas solares, etcétera. Yo creo que el mensaje más importante es que, si queremos tener un sistema energético sin emisiones, vamos a tener que modernizar nuestro sistema eléctrico completo, con almacenamiento, con microgrids, con sistemas descentralizados, etcétera, para que no pasen cosas como lo que llaman blackouts o apagones. Que, por cierto, eso ya había pasado con mucha frecuencia en California, en Estados Unidos, o sea, que no era nada nuevo.
Cuando empiezas a conectar muchas renovables y, al mismo tiempo, no consigues modernizar tu tendido eléctrico para que responda a esa integración de renovables, hay más riesgo de apagones. Pero a mí no me gusta echarle la culpa a las renovables. España tiene mucha capacidad solar y eólica. Países Bajos, también eólica, pero cuando el viento no sopla tiene que consumir un montón de gas natural. Al final, cada país tiene sus problemas con los recursos. El problema de la saturación es universal y estamos todos en una situación parecida. Me consta que la prioridad de España en cuanto al sistema energético, y la de la UE, es el almacenamiento. España ha firmado el acuerdo de París que implica que para 2030 se hayan abatido el 60% de las emisiones. No hay duda de que si queremos satisfacer los compromisos que tenemos con el Acuerdo de París y no emitir, no podemos utilizar combustibles fósiles. Yo creo que ya hay consenso. Y si vamos a una transición completa de renovables, necesitamos tener almacenamiento. Es la única manera.
InfoSOS, por un mundo sostenible.




