Beatriz Sanchis (Mapelor): “Hemos conseguido que la sostenibilidad sea el punto de partida de la innovación, no una consecuencia”

Mapelor es una empresa familiar que, bajo la marca La Pajarita, fabrica servilletas y manteles de un solo uso, tanto de papel como de tela no tejida, para el canal HORECA. Creada en 1995, sus productos se exportan desde Beniarrés (Alicante) a más de 30 países. “Hemos pasado de ser un proyecto familiar a un referente internacional con innovación, calidad y un modelo industrial sostenible”, enfatiza su directora de Marketing y comunicación, Beatriz Sanchis.

Ese modelo industrial sostenible se traduce en primer lugar en su principal materia prima: el papel. “Trabajamos únicamente con materias primas procedentes de bosques gestionados de forma responsable y con certificaciones oficiales de trazabilidad forestal. Además, contamos con gamas fabricadas con material 100% reciclado, reduciendo la presión sobre bosques y contribuyendo al cierre del ciclo del papel”, señala Sanchis, añadiendo que también las tintas con las que se personalizan las servilletas y manteles “son orgánicas de base vegetal y tintas al agua que permiten mantener la reciclabilidad o compostabilidad del producto”.

Todo esto es posible gracias a una firme apuesta por la innovación, a la que Sanchis describe como el motor del cambio industrial. “Mapelor lo entiende bien. Hemos conseguido que la sostenibilidad sea el punto de partida de la innovación, no una consecuencia. Esto es clave para mantener la competitividad frente a grandes players del sector. Además, apostar por materiales compostables y reciclables posiciona a la empresa en la nueva economía circular europea, alineada con la normativa de envases y estrategia de neutralidad climática”.

Pero el tándem sostenibilidad-innovación no se detiene en nuevos materiales sostenibles, sino que se extiende a otros aspectos clave como la optimización industrial para reducir consumos y mermas, el uso de energías renovables, la digitalización de procesos productivos y movilidad eficiente o la exigencia de proveedores responsables. “La coherencia entre valores, decisiones y cadena de suministro es esencial. Cuando una empresa decide mantener proveedores certificados, aunque cuesten más, está priorizando la ética sobre el margen, y eso dice mucho de su propósito”.

En cuanto al impacto, Mapelor lo mide no solo en términos económicos, sino que lo extiende a todas las dimensiones de la sostenibilidad, lo que les permite “medir, documentar y transformar nuestro compromiso en procesos; algo que es clave para pasar de la intención a la acción”. “Es decir, estamos aplicando una visión de impacto 360° que va más allá del beneficio. En términos ESG, eso significa pasar de medir el ‘qué hacemos’ a medir el ‘cómo impactamos’. Incorporar indicadores ambientales y sociales nos permite rendir cuentas de manera más transparente y, sobre todo, conectar los resultados económicos con los ODS. Además, el impacto emocional -ese orgullo de pertenencia- también es un activo intangible muy potente”, añade.

Todas esas mediciones les han hecho merecedores de numerosas certificaciones y sellos, como el oficial del Ministerio para la Transición Ecológica (MITECO) ‘Calculo, reduzco y compenso’, que respalda sus esfuerzos en la reducción de la huella de carbono, o el sello de Residuo Cero. Además, Mapelor trabaja de forma continuada con proveedores y materias primas certificadas bajo estándares reconocidos como FSC® y PEFC™, así como materiales que cumplen con requisitos de compostabilidad (EN 13432) o criterios ambientales de referencia como Ecolabel, integrando estos requisitos en su cadena de suministro.

Todos ellos en el aspecto ambiental, mientras que con carácter social y de responsabilidad corporativa están inscritos en el Registro de Entidades Valencianas Socialmente Responsables (REVSR), además de contar también con certificaciones en ODS, la ISO 26000 o el sello de Pyme Innovadora. “Las certificaciones son la prueba tangible del compromiso. Pero lo importante es que en Mapelor no se quedan en el papel, sino que se integran en la gestión diaria. La combinación de todas estas certificaciones ambientales y sociales demuestra un enfoque equilibrado de la sostenibilidad. Además, el hecho de medir y compensar la huella de carbono sitúa a la empresa en la senda de la descarbonización, anticipándose a los requisitos europeos de reporte ESG”, concluye Beatriz Sanchis.

Artículo de Macarena Ferrandis

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