Gloria Chorro (INESCOP): “Tratamos de que las universidades se conviertan en motores de cambio en África, con prácticas más sostenibles”

Durante tres días, INESCOP ha recibido en sus instalaciones de Elda a profesionales del cuero y calzado procedentes de Tanzania, Uganda y Etiopía, en el marco del proyecto europeo Xllence4LeatherAfric, financiado por el programa Erasmus+. Gloria Chorro se ha encargado del proyecto, para fortalecer la formación profesional y promover prácticas más sostenibles en la industria del cuero en África oriental. 

¿Cómo surgió la idea de qué profesionales de estos países, de Tanzania, Uganda y Etiopía, participasen en esta formación intensiva?

En INESCOP tenemos una gran trayectoria en el programa Erasmus+. A lo largo de los años hemos conseguido movilizar más de 10 millones de euros en este programa. Junto con otros socios, nos ha llevado a tener una gran red de colaboradores alrededor del mundo, en Europa en concreto, pero también en otras áreas como pueden ser Latinoamérica o África. Y en este contexto surge esta idea a la que fuimos invitados a participar en el consorcio y, al final, con el objetivo de establecer centros de excelencia que ayuden a mejorar la competitividad de la industria del cuero en países del Este de África como son Etiopía, Tanzania y Uganda.

El proyecto responde a los «retos» de una industria del cuero que, aunque ya existe en estos países, está «poco desarrollada en aspectos como «la formación técnica, la gestión de residuos o la modernización de procesos». ¿Qué es lo que se les ha enseñado dentro de esta formación?

En los países del Este de África son grandes productores de cuero. El cuero ya de por sí es un material muy sostenible, ya que es un subproducto de la industria cárnica.

El problema que tienen en concreto en estos países es, por un lado, la cantidad  de residuos que se generan y que no existe una legislación como tal que obligue al productor a deshacerse de una manera sostenible de estos residuos. Por tanto, hasta ahora la solución que hay es que acaben en vertederos. Eso por un lado y, por otro, lo que buscan es expandirse y competir en mercados globales como el europeo. Pero el problema que tienen para entrar es cumplir con las legislaciones vigentes, que exigen ciertos parámetros de calidad para poder ser materia prima de productos, al menos en Europa.

         Por tanto, la formación ha tenido dos vertientes. El control de calidad en cuero, para lo cual han estado formándose en los equipos de control de calidad que se van a utilizar en los centros de excelencia que se van a montar en Tanzania y en Uganda, en el marco de las universidades que participan en el proyecto. Y otra de las variables en las que hemos formado ha sido en sostenibilidad.

Durante estas jornadas se han presentado demostradores tecnológicos de valorización de residuos. ¿La idea es que puedan ser replicados en África?

En INESCOP trabajamos mucho la valorización de residuos, es una de nuestras líneas de investigación principales y contamos con dos demostradores de reciclaje, tanto mecánico como químico. Esto quiere decir que trabajamos, por decirlo grosso modo, en “destrozar” el zapato, disponemos de una planta piloto capaz de tratar no solo residuos de calzado, sino también de sectores como el textil, el juguete o incluso otros ámbitos industriales como el canal HORECA. Destrozamos el producto acabado, lo trituramos y separamos en diferentes fracciones según sus componentes, obteniendo así nuevas materias primas reutilizables. Y por otro lado, también llevamos a cabo el reciclaje químico, orientado a extraer compuestos de valor a partir de determinados materiales. Por ejemplo, en el caso del cuero, utilizamos técnicas como la pirólisis para obtener nuevos materiales y subproductos.

Elda es conocida como una gran potencia del calzado en España, pero estos países también son muy fuertes en este tipo de producto. ¿La diferencia reside, sobre todo en lo que ellos están pendientes de lograr en sostenibilidad?

El objetivo final del proyecto, al ser un proyecto Erasmus, es el desarrollo de capacidades, es decir, que haya una transferencia de conocimientos. Nosotros desde INESCOP es lo que hemos tratado de hacer durante estos tres días de formación. Es un tiempo limitado, no podemos pretender cambiar el mundo en tres días de formación, pero sí se nos han abierto unos nuevos horizontes de colaboración para que esta transferencia de conocimientos no acabe con este proyecto, sino que esto sea el punto de partida que continúe. Ahora mismo no hay una reutilización, no hay una valorización de residuos, que es lo realmente interesante.

          Al final, son países grandes productores de cuero, también de calzado, porque tienen un gran número de ganado, de vacuno, de cabra también. Con lo cual, siendo el cuero una industria que surge a raíz de la industria cárnica, es realmente interesante poder transferir este conocimiento que desde INESCOP ya tenemos, ya que hemos trabajado en todas las etapas de la industria de cuero. Es realmente interesante poder colaborar con ellos para que esto se transforme en un cambio real.

          Tratamos de que las universidades se conviertan en motores de cambio, para que llegue también al gobierno y desde el gobierno también apoyen estas prácticas más sostenibles, y no sea algo que deban cumplir para poder competir en el mercado europeo, sino que también sea una legislación que en el ámbito nacional se imponga y todos, a nivel local, regional, en África del Este, mundial o también a nivel europeo, podamos estar alineados con prácticas más sostenibles.

¿Se ha hecho una valoración en cifras de qué ahorro podría suponer para ellos aplicar esta formación, o cuánto están tirando al vertedero y cuánto podrían evitar?

Digamos que un 80% de la formación ha sido en control de calidad de cuero por estos centros de excelencia que van a tener servicios de control de calidad cuero, con lo cual el control de calidad también evita muchos desperdicios. El otro 20% de la formación hemos querido darle ese enfoque de sostenibilidad, de valorización, para que ellos vean el potencial de crecimiento que tienen, pero en cifras es algo que por ahora no hemos determinado, porque no era el foco concreto de este proyecto.

          A la reunión posterior asistió el presidente de la Asociación de Empresarios de Tenerías, es decir, de la industria del cuero en Uganda. El potencial está en si ellos realmente reutilizarán esos residuos que se generan y también otras líneas que se les pueda abrir con esos mismos residuos, como por ejemplo el uso de las gelatinas. Las gelatinas es algo que se puede utilizar para nuevos productos; por ejemplo, en la industria cosmética podría ser realmente interesante.

¿Y ahora cuál será la continuidad del proyecto?

Ahora mismo, nosotros, desde INESCOP y el resto del consorcio europeo, vamos a ir allí. Si sale bien habrá una reunión en Tanzania en noviembre, y lo que está pensado es que esta formación la repliquen en los centros de excelencia en Tanzania y en Uganda y también en Etiopía con la industria local. Está previsto que en 2027 haya seminarios específicos sobre control de calidad de cuero en estos centros.

¿Qué es lo que más les ha llamado a ellos la atención de este aprendizaje y qué técnicas van a implementar?

Realmente les ha llamado la atención todo. Ellos, todo los ven con ojos de aprendizaje, de crecimiento, tanto profesional como personal, con lo cual a lo largo de estos días han podido ver el potencial que tienen de crecer y es algo que van a intentar explotar a través de acuerdos de colaboración con INESCOP, porque les interesa esa transferencia de conocimiento, de tecnología… Xllence es solo el inicio de un camino por recorrer en África.

InfoSOS, por un mundo sostenible.