
La Cátedra de la Economía del Bien Común de la Universidad de Valencia, creada en 2017, fue la primera del mundo en su temática y hoy sigue siendo única en España. Dirigida por Jaime Güemes, biólogo de formación, en colaboración con la economista Beatriz Medina (ambos en la foto), tiene una mirada ambiental donde la economía es un medio al servicio del planeta y de las personas.
La Economía del Bien Común “plantea que la economía ha de ser social, medioambiental y económicamente sostenible. Y es incluir en el proceso de evaluación de las empresas, no solo los resultados económicos sino qué consecuencias ha tenido la actividad de la empresa en la sociedad, ¿la ha hecho más justa? Y en el medio ambiente ¿lo ha deteriorado?”, explica el director de la cátedra, Jaime Güemes.
La Economía del Bien Común fue desarrollada en 2011 “por el austríaco Christian Felber, un economista y sociólogo que dio forma a un movimiento que, desde el punto de vista empresarial, plantea ir más allá de generar un valor económico, y tener aportación social y medioambiental”, añade Beatriz Medina, colaboradora en la cátedra.
Tiene cinco grupos de interés: clientes, proveedores y trabajadores a nivel interno y a nivel externo, la aportación a la comunidad y al entorno. “Y se basa en cuatro valores: la dignidad humana, que es transversal a todas las decisiones que se toman en el ámbito económico, la solidaridad y la justicia, la sostenibilidad medioambiental, y la transparencia y participación democrática”, apunta Medina.
Este modelo está bastante alineado con las Directivas de sostenibilidad europeas, una regulación que llega a las instituciones por “la transferencia de la sensibilidad social”, opina Jaime Güemes.
Y ¿qué ocurre con el mundo de la economía, la sostenibilidad, el medio ambiente o los residuos?, se pregunta este investigador. “Pues que las instituciones tienen muchísimo miedo a las consecuencias económicas de la regulación y las empresas, aunque las hay tremendamente preocupadas y sensibilizadas, no ven esa necesidad de cambio para mejorar la vida de las personas o la situación ambiental del planeta porque supone dejar de dinero con la facilidad con la que se está ganando ahora”, responde.
“Seguimos transfiriendo al planeta y a la sociedad, a otras y cada vez más a la nuestra, el coste tremendo de los beneficios tremendos de determinadas empresas”, añade. “Seguimos estando en una sociedad donde las ideas prevalentes son el crecimiento de las empresas todos los años”, dice Güemes, “y eso desde nuestro punto de vista en un planeta limitado es insostenible”.
En vísperas de las últimas elecciones europeas, dice este experto, “se frenaron algunas normativas ambientalistas casi aprobadas y ahora está todo el mundo europeo dándole vueltas a cómo vamos a replantear esas normativas que consideran tan restrictivas para el desarrollo económico. Estamos en una situación de retroceso en el marco regulatorio, pero también de la propia sociedad. Sobre el papel está sensibilizada, pero su consumo no muestra eso, y sigue con unas costumbres de consumo difíciles de cambiar”, asegura.
La Cátedra de la Economía del Bien Común de la Universidad de Valencia inició su andadura soportada por la anterior Dirección General de Economía Sostenible, y desde 2024 camina sola, aunque prevé cerrar en breve un nuevo acuerdo de patrocinio. Tiene tres líneas de trabajo: formación en el ámbito universitario y educativo de enseñanza obligatoria para profesorado y alumnado; sensibilización y debate en actos públicos abiertos; e investigación para generar “el conocimiento que permita los cambios sociales que estamos buscando”, explica Güemes.
Artículo de Kati Ferrero.
InfoSOS, por un mundo sostenible.




