
En España, según datos oficiales de la última Estrategia de Rehabilitación Energética de Edificios, casi el 60 % de las viviendas son anteriores a 1980, por lo que necesitan una rehabilitación energética antes de 2050, como marca la Comisión Europea, algo que además de ahorrar energía de modo sostenible permitiría ampliar el parque total.
Marta Vall-llossera, presidenta del Consejo Superior de los Colegios de Arquitectos de España (CSCAE), y Julio Molina, presidente de la Confederación Estatal de Asociaciones Vecinales (CEAV), explican a EFE las claves de lo que necesita España para rehabilitar y lo que supone en términos de sostenibilidad y eficiencia.
«La eficiencia energética aplicada al mundo inmobiliario es la capacidad de un edificio de proporcionar el mismo nivel de confort y servicio utilizando la menor cantidad posible de energía. No solamente se trata de ahorrar energía, pues tiene también implicaciones económicas, ambientales, técnicas y de valor del propio inmueble», señala Vall-llosera.
«Lo que hacemos es poner el abrigo al edificio, favoreciendo la ventilación para que pierda el menor calor posible y, al mismo tiempo, que lo pueda liberar en verano», completa Molina.
Ambos participan desde 2023 en el proyecto ‘Rehabilitación Ciudadana’ para concienciar de los beneficios de la rehabilitación y ayudar al ciudadano a emprenderla y acompañarle en todo el proceso.
Rehabilitar con compromiso medioambiental
Antes de 2050, el parque existente de viviendas construidas tendrá que rehabilitarse para adaptarse a los objetivos de renovación y descarbonización fijados por la Comisión Europea.
Y la vivienda es uno de los ejes que más consume del país, responsable además de una gran parte de las emisiones de efecto invernadero.
«Más allá del propio confort que podemos generar, la rehabilitación energética es necesaria por los beneficios que podemos tener para el medioambiente», comenta Molina.
Vall-llosera defiende que la rehabilitación tiene que enfocarse en los sistemas pasivos, «todas aquellas mejoras en cuanto a la envolvente del edificio, cubiertas, fachadas o carpinterías», y a «la climatización a partir siempre de energías renovables».
Rehabilitar conlleva mejoras también en la salud, según los expertos, pues «que la calidad del aire interior sea mejor afecta directamente porque se pueden prevenir enfermedades derivadas, por ejemplo, de la existencia de humedades», apunta la presidenta del CSCAE.
Los beneficios van más allá del ahorro energético y la salud: ambos aseguran que tiene también rédito económico.
«Aunque haya una inversión inicial, la podemos recuperar en el tiempo por esa reducción de los consumos», considera Vall-llosera, mientras que Molina destaca el «aumento de valor a la vivienda» tras la rehabilitación, algo que el CSCAE cifra en torno «a una media del 20%».
Un parque de viviendas envejecido
Según datos oficiales, casi el 60 % de las viviendas son anteriores a la primera normativa que exigía unos mínimos de eficiencia energética y que se publicó en 1979.
«Tenemos un parque muy envejecido, al que le queda mucho recorrido y muchas mejoras por realizar. Son muchos edificios con unas carencias importantes que necesitan una adaptación para cumplir los estándares que nos está marcando Europa», insiste Vall-llosera.
Rehabilitar no permitiría solo mejorar viviendas, sino también lanzar algunas al mercado.
«Hay una cantidad de viviendas que podrían salir al mercado con rehabilitación», expone Molina.
Idea que refuerza Vall-llosera, justificando que hay viviendas que «no pueden estar en el mercado porque no reúnen las condiciones necesarias», por lo que rehabilitar «es la forma más inmediata y rápida de poder ampliar el parque de viviendas».
Más acción de las administraciones
Molina considera que las administraciones públicas «no han favorecido» que haya rehabilitación.
«Ya no hablo de subvenciones, sino de incentivos fiscales. Hemos visto incluso algunas situaciones que se han dado, que más que incentivar la rehabilitación han supuesto un freno», puntualiza.
«Si todos estamos interesados en rehabilitar, las administraciones también han de estar interesadas en facilitar, que significa implicarse mucho más, también donde no sea posible porque hay dificultades… hay barrios muy vulnerables donde es difícil llegar a poder plantearse el tema de la rehabilitación», añade.
Y advierte de que «no basta con rehabilitar, no basta con que haya muchas ayudas y no basta que consigamos los objetivos si luego no somos capaces de hacer un buen mantenimiento».
InfoSOS, por un mundo sostenible.




