Los Repair Café consolidan su presencia en Alicante, en el espacio Maker de Las Cigarreras y en la biblioteca pública Azorín

¡Hola! ¿Aquí se arreglan cosas? La pregunta la formula una mujer de mediana edad que llega con su pareja y un amigo portando un radiocasete de finales de los 90. No funciona y cree que es por el enchufe. 

Acaba de entrar en el espacio maker que MakerALC, la Asociación Makers de Alicante, tiene en la primera planta del Centro Cultural Las Cigarreras. Lo coordina Daniel Pérez (en la foto), un voluntario que lleva tres años y medio al frente de esta reunión de libre acceso donde se reparan pequeños objetos y electrodomésticos de forma conjunta y gratuita, y se puede compartir un café.

Esa es la filosofía de los Repair Café, un movimiento que Martine Postma creó en Amsterdam en 2007 y que se ha propagado por todos los continentes. Según los datos de su web hay 3651 en todo el mundo – 3000 en Europa- con casi 54.800 voluntarios y en los que se reparan unos 65.000 objetos cada mes.

En Alicante los primeros encuentros comenzaron en octubre de 2022 en la librería Fahrenheit451, donde una vez por semana les cedían una mesa para los arreglos. En enero de 2023 comenzaron en el espacio Maker de Las Cigarreras, primero los martes cada quince días, y actualmente los viernes, una vez al mes, con inscripción previa al mail de la asociación. Desde hace dos años se organizan también en la Biblioteca Pública Azorín.

“Desde febrero a junio los dos Repair Café activos han celebrado unas diez sesiones, con una media de asistencia de entre ocho y diez personas, aunque algún día hemos sido quince y otros vienen seis”, explica Daniel Pérez. 

“Arreglan más por tema económico, pero hay personas que vienen con cosas que no tienen mucho valor y vienen a arreglarlo porque les duele tirarlo. Hay una parte de sostenibilidad importante”, asegura este voluntario. 

Tostadoras, dispositivos, aparatos musicales, mandos, radiadores o ventiladores, especialmente en los últimos encuentros, son habituales de los Repair Café. 

Yolanda ha venido por segunda vez. “Hace unos meses traje una lámpara de mesita que era nueva y no funcionaba, y como había perdido el ticket de compra no la podía cambiar. Escuché hablar de esto y vine. Y solo con soldar un poquito funcionó”, explica. Ahora ha traído un ventilador “que, aunque sea viejo, tiene su funcionalidad, Y si se puede aprovechar prefiero arreglarlo a comprar. Compramos mucho”, dice.

Nello, electricista, se ha acercado a “construir y reparar cosas mías”. Es también la segunda vez que acude y se quiere incorporar como voluntario. “La experiencia positiva la tuve la primera vez que vine por las buenas vibraciones que se viven aquí”, dice.

Para participar en estos encuentros no es necesario pertenecer a la asociación maker. Solo hay que presentarse con el aparato averiado. 

La Fundación Repair Café International permite la apertura de estos encuentros con una contribución voluntaria única que tiene un precio indicativo de 49 euros. A cambio te proporcionan un kit de inicio y apoyo y hay que cumplir una serie de requisitos. La más importante es que se trata de un trabajo voluntario que no tiene fines comerciales, donde se comparte conocimiento y se ayuda al propietario a reparar sus objetos. 

Artículo de Kati Ferrero.

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